Viaje en moto de Seattle a Yosemite: los preparativos y las maletas que no llegaban

Este es el primer capítulo de nuestro viaje en moto de Seattle a Yosemite, once días recorriendo la costa oeste de Estados Unidos hasta llegar al parque. El viaje lo programamos en enero de 2026 pensando en hacerlo en agosto, después del Mundial de fútbol. Nada mejor que organizarlo con tanta antelación: los precios de vuelos y hoteles varían una barbaridad según cuándo reserves, y aquí se nota. Regla de oro para el que quiera repetir la fórmula: cuanto antes, mejor.

Seattle: JP, Nati, Malu y el coche que lo cambió todo

Volví a Seattle a ver a mi amigo JP, compañero de fatigas en moto desde hace años. Con él iríamos de viaje, y esta vez se apuntaron también su mujer Nati y su perro Malu — un Akita con pinta de no fiarse de nadie —, que nos seguirían en coche, aunque a veces había que ayudarle a subir !.

Y aquí va el primer consejo, gratis: llevar un coche de apoyo detrás cambia el viaje por completo. Todo el equipaje que no cabía en la moto, cosas de repuesto, hasta la cafetera portátil (de la que hablaremos, palabra) — todo iba en el coche. Lo usamos también para las excursiones, para ir a cenar sin depender del casco y las botas, y para movernos por pueblos y ciudades sin buscar aparcamiento para dos motos grandes.

Dos moteros frente al océano Pacífico en la Highway 1, Oregón


En 2023 ya había hecho otro viaje en moto con JP, ese a Yellowstone y Glacier National Park, que también podéis leer en el blog, en español e inglés. Esta vez tocaba destino nuevo: Yosemite y Sequoia.

El drama de las maletas (otra vez)

El plan era llegar a Seattle dos días antes de arrancar, para aclimatarme a las 9 horas de diferencia con España y tener tiempo de preparar las motos — en mi caso, la que me prestaba JP, una BMW 1250. Él llevaría su Honda 300 Rally.

Buen plan sobre el papel. Pero las maletas no llegaron. Igual que en 2023. Y eso que esta vez hice un stop de 3h30 en Londres precisamente para darles márgen de conectar. El puente Iberia-British, a estas alturas, ya lo doy por roto de fábrica.

El resultado: las maletas aparecieron dos días después, casi de noche, apenas unas horas antes de salir de viaje. Así que del plan de “preparar las motos con calma” nada de nada — mi GPS, mi equipo de moto y mi casco iban todos ahí dentro, secuestrados en algún hangar.

Lo bueno: salimos en hora y no perdimos la primera noche de hotel, que ya estaba pagada. Que en estos viajes, a veces ganar es simplemente no perder lo ya pagado.

Colibríes y puestas de sol

Nada más llegar a casa de JP y Nati, se acercaron varios colibríes a beber agua de un bebedero que Nati les tiene puesto. La foto no es de las mejores, pero se ve bien a uno que solía venir casi todos los días — casi un vecino más.

Colibri que viene a beber a bebedero  que Nati le había puesto

Las puestas de sol, en cambio, no necesitan disculpa ninguna. La casa da al mar, el tiempo acompañaba, y ver el sol caer desde la terraza se convirtió en la mejor forma de cerrar el día antes de salir de viaje.

Puesta de sol en Seattle, impresionante

Comunicación entre JP y yo

Ir comunicados por el casco es, sencillamente, otro nivel. Empezamos con el Sena en modo intercomunicador clásico, como se hace entre el conductor y su pasagero, hasta que descubrimos que el modo Mesh funcionaba muchísimo mejor entre las dos motos.

Un día cualquiera de conversación por el casco suena más o menos así: cuidado con el bache a la derecha, ¿has visto ese ciervo?, ¿paramos a por un café?, ¿llegamos a la próxima gasolinera o mejor no arriesgamos?, cuidado con el viento lateral, ¿a qué temperatura vamos?, esa camioneta va que se sale, ¿nos ponemos el chubasquero ya?… y así un rato largo.

El botón de Mesh en nuestros cascos Shoei, imprescindible para ir bien comunicados

No tiene precio ir comunicados. Aunque, para ser justos, buena parte del viaje también se hace en silencio, cada uno a gusto con sus pensamientos y el paisaje.

¿Por dónde ir y volver? El plan de ruta

La idea era ir hacia el sur por la Highway 1 desde Seattle prácticamente hasta LA; justo antes de llegar a LA, girar al este hacia el parque nacional de Sequoia y después Yosemite.

La vuelta la haríamos por el interior, tocando Nevada, por carreteras y paisajes que, ya adelanto, nos dejaron con la boca abierta más de una vez. JP, sobre la marcha, añadió una parada final en el Mt Rainier, ya cerca de Seattle — un acierto como pocos.

📍 Recursos y recomendaciones

  • Reservad vuelos y hoteles con meses de antelación para un viaje así en agosto — la diferencia de precio es notable.
  • Si vais a facturar equipo de moto (casco, chaqueta) en vuelos internacionales, llevad lo imprescindible en cabina por si acaso: gafas, guantes, algo de ropa técnica.
  • El sistema Sena en modo Mesh mejora mucho la comunicación entre varias motos frente al intercomunicador clásico.
  • Podéis leer también nuestro viaje de 2023 a Yellowstone y Glacier National Park, el precedente directo de esta ruta.

Viaje en moto de Seattle a Yosemite — Serie completa

5 comentarios en “Viaje en moto de Seattle a Yosemite: los preparativos y las maletas que no llegaban”

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