Highway 1 : de Astoria a los Redwoods

El viaje en moto por la highway 1 – Salir de Seattle tiene un primer tramo que ya avisa de lo que viene: la Highway 1, la carretera que baja pegada al Pacífico casi hasta Los Ángeles. De los cerca de 2.390 millas (2.846 km) de costa que tiene entera, nosotros no la hicimos toda, pero sí una buena tajada — y bastó para entender por qué tiene tanta fama.

El puente de Astoria, el que se levanta para dejar pasar barcos

Nada más arrancar nos topamos con el puente de Astoria, que cruza el río paralelo al mar y, justo antes de llegar a tierra, se eleva varios metros de golpe para dejar pasar embarcaciones por debajo. La primera vez que lo ves no te lo esperas — vas conduciendo tranquilo y de repente la carretera se convierte en una rampa que asciende rápidamente; ese día no había viento, pero si lo hay puede ser complicada la rápida subida. Lástima que en la foto no se aprecia bien la subida del final.

El puente de Astoria que se levanta al final para dejar pasar a los barcos

Más adelante, en otros puntos de la costa, nos encontramos con una variante todavía más curiosa: puentes antiguos donde el tramo central, en vez de levantarse, gira noventa grados sobre sí mismo y queda perpendicular al resto del puente, abriendo así el paso a los barcos sin necesidad de elevar nada. Ingeniería de otra época que sigue funcionando como el primer día.

La cafetera portátil: mejor idea que ir a Starbucks

Aquí hay que hacerle un monumento a JP, que es un gadget máster de manual. Antes de salir compró una cafetera portátil de Nespresso, de esas que calientan el agua con pilas. Uno podría pensar que era un capricho más de los suyos. Craso error.

La cantidad de cafés que nos tomamos entre bosques, en playas desiertas, parados donde nos apeteciera sin depender de encontrar un sitio con gente — eso no tiene precio. Metes la cápsula, esperas un momento, y sale un café como el de casa en mitad de la nada.

Mexicanos, tacos y un perro que impone

Según bajábamos por California, los carteles en español se multiplicaban — y muchos eran de restaurantes mexicanos. Así que en una parada entramos en una taquería y nos pusimos las botas con unos tacos buenísimos.

Con Malu, el Akita de Nati y JP, siempre nos acababan sentando un poco en una esquina — impone a primera vista, todo hay que decirlo. Pero en cuanto lo veían un rato, se comportaba de vicio.

Parando a comer en una taquera mejicana en el camino a Redwoods state park

Rocas blancas (que no son de cal)

En los tramos más rocosos de la costa, el paisaje se llenaba de rocas de un blanco que llamaba la atención desde lejos. Nos costó un rato entender de qué se trataba: cagadas de gaviotas y otras aves marinas, acumuladas durante años. Nada de geología especial, simple y llanamente eso — pero el efecto visual, con el mar de fondo, es espectacular.

Las gaviotas van dejando su marca en las rocas de la costa, de ahi su color blanco

La costa es francamente maravillosa, e ir en moto por la carretera disfrutando de estas vistas y paisajes es un lujo. En cualquier sitio que te pares encuentras algo distinto y precioso.

La velocidad está limitada entre 50 y 55 millas, que es muy agradable para esta carretera.

las dos motos del viaje, lo más importante de todo !

Aquí están las dos motos, la Honda y el BMW. El casco de la Honda me gustó mucho, y cuando le pregunté a JP me dijo que eran los colores de la bandera argentina.

Da igual donde te pares, ves siempre alguna vista preciosa y muchas veces solitarias en la highway 1

En otros sitios, te encuentras con gente que disfrutan de esta belleza de playas, pero son mas las excepciones que la norma.

Uno de los pocos lugares habitados en la highway 1, donde entraban con sus lanchas en el pacífico

El tren que sigue vivo

Una de las cosas que más se cuida por aquí es el patrimonio — pueblos antiguos, tradiciones, y también trenes que llevan décadas funcionando y siguen subiendo pasajeros como si nada. Nos cruzamos con uno de estos trenes históricos, con varias estaciones por delante y gente subiéndose sin ninguna prisa. Buena idea para dedicarle un día entero, si el tiempo lo permite.

Cuidando el patrimonio a lo largo de la highway 1

Las tarjetas de crédito en las gasolineras

Aprendí pronto que si echas en una gasolinera Chevron, que son de las que vimos más, la tarjeta que no sea de USA no funciona. Has de ir a la tienda y decir cuánto quieres poner, y volver al surtidor. Un poco lío, sobre todo si hay gente en la cola esperando para pagar.

Pero si no echas en las Chevron, en casi todas las demás (i.e, Shell, Gulf, etc) tienen un sistema de absorción de gases que hace que, en las motos, sea complicado hacer que salga la gasolina.
JP me enseñó cómo hacerlo y necesitas las dos manos: una para tirar hacia arriba un embudo y la otra para que salga la gasolina. Complicado

Gasolineras y tarjetas de crédito cuando no eres americano : Problemas

Prairie Creek Redwoods : el portal a otro mundo

Y entonces llegó Prairie Creek Redwoods, un state park justo antes de San Francisco, junto a la Newton B. Drury Scenic Parkway. No lo teníamos muy planeado, pero al pasar por delante decidimos meternos — y menos mal.

Creek Prairie Redwoods State Park; un lujo en la Highway 1, merece la pena desviarse unas millas

Cruzar ese bosque de secuoyas centenarias es como atravesar un portal a un mundo gigante y verde: helechos cubriendo senderos llenos de musgo, luces y sombras jugando entre troncos que llevan siglos ahí plantados.

Vista del viaje en Redwoods, lo que se siente yendo en moto por estas carreteras

Nati nos hacía fotos desde detrás, y así podéis ver las carreteras por donde fuimos en Redwood, algo mágico. Pero lo mejor son los pocos coches y motos que veíamos.

Desde el centro de visitantes salen senderos icónicos como el Cathedral Trees Trail y el Prairie Creek Trail, que conectan con el imponente Big Tree Wayside — cerca de 90 metros de altura, para que os hagáis una idea — y cerca, la pradera dorada de Elk Prairie, donde se pueden ver alces Roosevelt campando a sus anchas, aunque nosotros no los vimos.

📍 Recursos y recomendaciones

  • El puente de Astoria y sus vecinos giratorios son parada obligada si vais por esta zona de la costa — merece la pena bajarse de la moto un momento a verlos funcionar.
  • Una cafetera portátil de cápsulas (tipo Nespresso con pilas) es una de las mejores inversiones para un viaje largo en moto: café decente en cualquier parada, sin depender de cafeterías.
  • Prairie Creek Redwoods State Park, junto a la Newton B. Drury Scenic Parkway, es parada casi obligatoria antes de llegar a San Francisco.

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