LAS DEHESAS DE SEVILLA, ARACENA Y ALAJAR

La carretera yendo a Alajar nos regalaba estas curvas de ensueño

2023 ANDALUCIA, DIA 6, SEPTIEMBRE 27

Dehesas, minas y un dueño de restaurante con el alma en un hilo

“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”

417 kilómetros. Ocho horas de moto. La etapa más larga del viaje en Andalucía, y una de las más variadas — dehesas, minas a cielo abierto, la frontera con Portugal, y una cena en una terraza que valió cada kilómetro.

Salimos cruzando Grazalema por el norte, pasando por Algodonales, y desde ahí trazamos una ruta para rodear Sevilla por el norte por la N-433 hacia Aracena. Luego un bucle para ver las minas de Riotinto, siguiendo hasta Rosal de la Frontera — ya pegados a Portugal — y de vuelta a Alajar.

El agua, otra vez

Lo del agua se estaba convirtiendo en el tema del viaje. En Aracena, ante el asombro de sus vecinos, había restricciones de agua. Cosa nunca vista. Y a unos kilómetros, en Alajar, no las había. La misma comarca, la misma sierra, normativas distintas. La gente de Aracena no salía de su asombro.

Los toros que no vi

La dehesa del norte de Sevilla es territorio de toros bravos y de encinas centenarias. Miguel vio dos toros ese día — o quizás el anterior, ya no recuerdo bien. Yo no vi ninguno. Ni uno. Pasé por delante de los cortijos de Tomillares y de Chacón — este último con pinta de ser un sitio estupendo para pasar unos días — y nada. Los toros, si estaban, se escondieron bien.

Estábamos en tierra de Olivos, esto era invisible. Una mereja interminable de olivos nos acompañaría todo el día
Olivos y más olivos, y, más olivos
Miguel no hacía más que ver olivas en todos los olivos por los cuales pasábamos cerca !

Riotinto: una sorpresa con mucho color

Yo había trabajado en una empresa minera, así que me hacía especial ilusión pasar por Riotinto. Lo que no esperaba era encontrarme la mina activa.

Las minas de Rio Tinto, que creía cerradas, siguen todavía abiertas,
Una mina abierta te deja con la boca abierta, aunque esta foto no lo demuestre. La mina bajo tierra son ya palabras mayores

Camiones, excavadoras, movimiento por todos lados — al menos por la parte visible desde la carretera. Ver una mina a cielo abierto es siempre impresionante. El tamaño, los colores rojizos del terreno, el impacto en el paisaje. Y al mismo tiempo, ese contraste brutal entre la riqueza que hay debajo y lo que queda arriba.

Una sorpresa que agradecí.

La frontera con Portugal y el paisaje desolado

Siguiendo hacia Rosal de la Frontera, el paisaje cambió. Bastante quemado por un lado, bastante desangelado por otro. Casi sin pueblos, casi sin coches, casi sin camiones. Toda la carretera para nosotros solos — que para las motos está bien — pero con un silencio que pesaba un poco.

— El paisaje no acompaña — me dijo Miguel.

Y tenía razón.

Los olivos y la matemática que no cuadra

Por el camino, otro tema que nos fue dando que pensar: los olivos. La cosecha de 2022 había sido desastrosa — se quemó la flor, no llovió, y el litro de aceite virgen extra se estaba acercando a los diez euros. Y sin embargo, por todas partes veíamos nuevas plantaciones de olivos. Más y más olivos, como si no hubiera un mañana. La apuesta seguía ahí, a pesar de todo.

Alajar.
Y su iglesia, magnífica para este pueblo

Alajar y la cena que merecía el viaje

Llegamos a Alajar — donde ya habíamos estado años atrás — y la historia de los restaurantes se repetía: todos cerrados menos uno. Pero ese uno lo compensaba todo.

El Mesón del Corcho no tiene web — está en la plaza donde están todos los restaurantes, no tiene pérdida — y el dueño estaba en la terraza cuando llegamos. Arrancamos conversación y nos contó su situación con una honestidad que daba respeto: los impuestos se comían los beneficios, no encontraba camareros, y su hijo seguía en el restaurante de momento — luego ya vería. La historia que se repite en toda España, en cada pueblo, en cada bar familiar que queda.

Pero cocinaba de maravilla.

Cenando en el mesón del Corcho, uno de los pocos que estaban abiertos entre semana. Los fines de semana, los sevillanos inundan estos pueblos, pero entre semana están casi vacíos.
Aqui cenamos en el Meson del Corcho, en la plaza Mayor, aunque no se vea el nombre, en su terraza

Nos puso un salchichón que era, sin exagerar, sensacional. Luego una carne que también estaba muy buena. En la terraza, casi solos, con algún paseante despistado y la noche encima. De vicio absoluto.

El jamón, que esperábamos excepcional dado que estábamos en zona de ibérico, era bueno — pero no top. Ese honor lo reservaba el viaje para otro sitio, completamente inesperado. Ya lo contaré.

Alanas, un pueblo de la sierra, precioso, donde dormiríamos esta noche. Pueblo tranquilo, con su plaza y restaurantes que Bren el fin de semana
Aquí se ve mejor Alajar en esta foto

Recursos y recomendaciones

Minas de Riotinto — con museo, tren turístico y una historia minera de más de cinco mil años. Vale la pena parar.

Cortijo de Chacón, Aracena — para los que quieran alojarse en plena dehesa y buscar toros con más suerte que yo.

Parque Natural de Aracena y Picos de Aroche — el contexto natural de toda esta etapa.

Mesón del Corcho, Alajar — sin web, en la plaza principal. Busca al dueño, que estará en la terraza.El precio del aceite de oliva en España — por si alguien quiere entender por qué el aceite cuesta lo que cuesta