Alcazar de SAN JUAN, y vuelta a casa

El Alcázar de Toledo, imponente

2023 ESPAÑA, DIA 9 Y 10, SEPTIEMBRE 30/OCTUBRE 1

“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”

Alcázar de San Juan: vino, molinos y el final de un viaje redondo

Último día de ruta. O casi — fueron dos días, pero el segundo era solo despedirse en el desayuno y cada uno a su casa. Así que este post es el cierre del viaje, y como todo buen cierre, merecía una bodega, unos molinos y una cena con sorpresa.

Salimos a las siete de la mañana — pronto, sí, pero Miguel había reservado una visita a una bodega en Alcázar de San Juan a las once y media y había que llegar. 305 kilómetros pasando cerca del Parque Nacional de la Reserva de Andújar, unas cuatro horas de moto, y todo bien.

La bodega que explicó el vino como debe explicarse

En la Bodega La Tercia, probando unos vinos en Alcazar de Sia Juan, donde dormimos de camino a de vuelta a Zaragoza
En las puertas de la Bodega; si hay algún día vais por ahí, no dejes de pasar por esta bodega. Simple, familiar, estupenda.

Fuimos a las Bodegas La Tercia en Alcázar de San Juan. Pero antes pasamos por el Hotel Intur a cambiarnos — porque presentarse en una bodega con el mono de moto puesto tiene su gracia, pero tiene un límite.

La visita fue, sin exagerar, una de las mejores explicaciones sobre cómo se hace el vino que he escuchado. El tipo lo contó de manera llana, clara, sin tecnicismos innecesarios ni pose de sumiller. De esos que saben mucho y no necesitan demostrarlo. Estupendo.

Los molinos del Quijote: había que ir

Por la tarde fuimos a ver los molinos de viento de La Mancha. Había que ir, la verdad. Uno no pasa por aquí y los ignora.

Nos costó un poco encontrarlos — que para ser molinos de viento en una llanura son sorprendentemente escurridizos — pero ahí estaban, en lo alto del cerro, exactamente como deben estar.

Había que ver los molinos reconstruidos de Don Quijote, asi que hasta ahi fuimos en moto
Los Molinos de viento de Don Quijote

De todos los que vimos, dos estaban totalmente reconstruidos por dentro, con la maquinaria y todo. Los demás, perfectos por fuera pero vacíos por dentro — que es una metáfora sobre La Mancha que no voy a desarrollar pero que está ahí.

Alrededor había teatro al aire libre, gente paseando, y un restaurante del que ya salía música. Un ambiente que no esperábamos y que estaba muy bien.

La vista del pueblo desde los Molinos, espectacular

La cena de los tres chicos y la chica de las cuentas — versión La Mancha

Por la noche fuimos a cenar a un sitio de cocina fusión — recetas de todo un poco, con algunos platos asiáticos que estaban muy bien. Lo llevaban tres chicos: uno en la cocina y dos sirviendo, para unas siete mesas. Un equipo ajustado pero eficiente.

Al pedir la cuenta apareció una chica que no habíamos visto en toda la noche. Era la que llevaba las cuentas — y solo las cuentas. División del trabajo llevada a su máxima expresión.

Cenamos muy bien.

El último desayuno

Al día siguiente nos despedimos en el desayuno. Cada uno a su casa, cada uno con sus kilómetros por delante.No nos dio tiempo de ver la Iglesia de Santa María la Mayor de Alcázar — y es que no da tiempo para todo. Siempre queda algo para la próxima vez, que es la mejor manera de no cerrar del todo ningún viaje.

El balance

Fue un viaje tranquilo, en una época perfecta — pocos turistas, temperaturas todavía buenas, carreteras para nosotros solos. Marruecos nos dio Chefchaouen, Fes y Tánger — sin desierto, sin Atlas, pero con una Medina que no olvidaremos y un restaurante de pescado en Tánger que fue de lo mejor del año. Andalucía nos devolvió a España con dehesas, sierras, Córdoba y La Mancha.

El punto negro del viaje fue el agua. La sequía era visible en todas partes — embalses vacíos, olivos mal, encinas secándose cerca de Alajar. No es un tema menor. Es el tema.

El desierto y el oeste de Marruecos quedan pendientes. Como debe ser.

Recursos y recomendaciones

Bodegas La Tercia, Alcázar de San Juan — visita con explicación incluida. De las que merecen la pena de verdad.

Molinos de viento de Campo de Criptana — los más famosos de La Mancha. Busca aparcamiento antes de subir al cerro.

Parque Natural Sierra de Andújar — lince ibérico, dehesas y carreteras vacías. Para otra ocasión.

Hotel Intur Alcázar de San Juan — correcto, bien situado para visitar la zona.

Iglesia de Santa María la Mayor, Alcázar de San Juan — no nos dio tiempo. Para la próxima.