2024 ESPAÑA, DIA 8, JUNIO 28
“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”
Plasencia a Sigüenza: lluvia, un cruce traicionero y el final de un viaje motero
472 kilómetros era la ruta planeada. Con el Valle del Jerte, con sus cerezos y sus carreteras de montaña, con todo lo que mi amigo JA nos había prometido que merecía la pena ver. Pero llovía. Llovía nada más salir, llovía con convicción, de esas lluvias que no van a parar y que uno reconoce enseguida.
Así que guardamos el Valle del Jerte para otra ocasión — que siempre hay otra ocasión — y decidimos avanzar lo que pudiéramos hacia Sigüenza.
JA al frente y el primer cruce.
JA conocía bien la zona, así que se puso delante. Decisión lógica. Duró hasta el primer cruce.
Ahí nos perdimos. No hubo drama, no hubo discusión — simplemente el primer cruce con lluvia y sin visibilidad es un cruce que se presta a la confusión. Hubo un par de intentos de espionaje mutuo: JA tratando de ver por dónde íbamos Miguel y yo, y Miguel y yo tratando de ver por dónde iba JA. Todo inútil. La lluvia es una cortina muy eficaz.
Al final cada uno tiró por donde le pareció. Y aquí viene lo bueno.
El que iba delante llegó 45 minutos después. JA, que iba por delante y que conocía la zona, llegó al hotel 45 minutos después que nosotros, que íbamos detrás sin tener ni idea de por dónde íbamos.
La explicación es sencilla: la carretera de Riaza hasta Sigüenza es preciosa — y con la lluvia, con las curvas y sin referencias claras, es fácil confundirse. JA lo confirmó desde la recepción del hotel, con esa elegancia que da el llegar empapado tres cuartos de hora tarde.
No hace falta añadir nada más.



Sigüenza: la sorpresa del viaje
Ninguno de los tres había estado antes en Sigüenza. Y los tres coincidimos en lo mismo al llegar: nos sorprendió gratamente.
Es de esas ciudades que no están en el circuito habitual del turismo masivo — y precisamente por eso conservan algo que las más conocidas han perdido. El castillo, la catedral, las calles de piedra, la escala humana de todo. Un sitio para pasear despacio, sin agenda.
El hotelito rural de dos estrellas que eligió Miguel — el Hotel El Arrabal — estaba muy bien. Sencillo, limpio, con ese carácter de los sitios pequeños que saben lo que son y no intentan ser otra cosa.
La Calle Rompeculos y la cena perfecta.
Miguel había reservado cena en un restaurante cuyo nombre ya es una declaración de intenciones: Calle Rompeculos. Trip Advisor le da un 5 sobre 5, y en este caso Trip Advisor no exagera.
Cenamos muy bien. De esas cenas que después de un día largo, húmedo y con más kilómetros de los previstos saben el doble de bien. El sitio tiene encanto, la comida estuvo a la altura, y la compañía — como siempre en estos viajes — fue lo mejor de todo.
El último desayuno y cada uno a su casa

Al día siguiente, al levantarnos, nos despedimos desayunando y nos fuimos cada uno a nuestras respectivas casas,
Un viaje diferente y especial, donde hubo de todo, en fin, un viaje … motero.
Recursos y recomendaciones
Sigüenza — una de las ciudades medievales mejor conservadas de Castilla. Merece más de una noche.
Hotel El Arrabal, Sigüenza — sencillo y perfecto. Sin pretensiones y con carácter.
Calle Rompeculos, Sigüenza — el nombre no miente y el 5/5 tampoco. Reservad.
Valle del Jerte — lo que nos quedó pendiente. En primavera, con los cerezos en flor, es de otro mundo.
Carretera Riaza-Sigüenza — preciosa con buen tiempo. Con lluvia, llevar paciencia y no fiarse del GPS.
Ruta de los Faros de Galicia — el resumen completo de la ruta para el que quiera planificarla.
🏍️ Ruta de los Faros en Moto: Galicia, Asturias y Cantabria

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