2024 ESPAÑA, DIA 5, JUNIO 26
“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”
De Fisterra a O’Grove: el fin del mundo, caballos en la niebla y un faro en una isla que no era isla
226 kilómetros y cuatro horas y veintidós minutos — en teoría. En la práctica, bastante más, porque apareció un faro que no teníamos previsto y que resultó ser de los mejores del viaje. Así funciona esto.
Este era nuestro último día de faros antes de entrar a Portugal. Y Galicia nos lo puso difícil con la niebla — pero también nos lo puso bonito con todo lo demás.
El rodar con niebla no es nada agradable, sobre todo si no ves mas de 2m delante tuyo. Sabíamos, por otros viajes, que encontraríamos o caballos o vacas en la carretera, paseando tranquilamente, y fue lo que paso.
De pronto perdes la referencia con el que va delante y, con los 4 intermitentes encendidos, ves pasar coches al lado tuyo que solo los ves a 2 o 3 metros. Casi me tragué dos caballos que estaban en el lado derecho de la carretera, pastando tranquilamente, pero al ir despacio pude esquivarlos.
Es lo que tiene el ir en moto.
La tortilla de José y el mejor desayuno del viaje
Lo primero que hizo José, el dueño del B&B donde dormimos, fue ponernos una tortilla para desayunar. De esas que no necesitan presentación — perfecta, sin más. El tipo de desayuno que te pone de buen humor para todo el día, hagas lo que hagas después.

El Faro de Finisterre es el más famoso de la ruta — y con razón. Está en el punto donde, durante siglos, los navegantes creían que se acababa el mundo conocido. Ahora lo saben los peregrinos del Camino de Santiago, que muchos terminan aquí en vez de en la catedral.

Originariamente funcionaba con lámpara de aceite. Después de varias reformas se electrificó, y hoy emite un destello cada cinco segundos con un alcance de 31 millas náuticas — 57 kilómetros mar adentro. Las vistas ese día eran espléndidas. De las que uno guarda.
Una curiosidad inevitable: en Galicia es prácticamente imposible esquivar a Estrella Galicia. Sus camiones están por todos los lados. Hasta en el fin del mundo.

Las vistas que pudimos contemplar ese día eran espléndidas

La niebla y los caballos que no se anuncian
Seguimos ruta por la costa hacia el Faro de Punta Lariño. Tiene hotel — el único de todos los faros que vimos con alojamiento integrado. Una opción interesante si uno quiere aislamiento total, aunque te quedas lejos de cualquier marisquería. Para nosotros, descartado.
Fue al subir un poco en altura cuando llegó la niebla. Y con la niebla, todo cambió.
Rodar con niebla no es agradable. Rodar con niebla en Galicia, sabiendo que hay caballos y vacas sueltos en la carretera, es otra cosa. Lo sabíamos de otros viajes — y confirmamos que el saber no quita el susto.
De pronto pierdes la referencia con el que va delante. Los cuatro intermitentes encendidos, los coches apareciendo a dos o tres metros, y el tiempo que se comprime. Casi me tragué dos caballos que pastaban tranquilamente en el lado derecho de la carretera. Iban a lo suyo, claro. Los que teníamos que esquivar éramos nosotros.
Es lo que tiene ir en moto.



El Faro Corrubedo: historia y un apodo con mucha política
Seguimos hasta el Faro Corrubedo, construido en 1853 en el extremo de un cabo prácticamente deshabitado. Su torre se eleva 9,60 metros sobre las rocas — no es el más alto, pero tiene historia.
En una época se utilizó una luz roja que le valió el sobrenombre de Faro Comunista. Con ese nombre ya tiene más personalidad que la mitad de los faros de España.
También fue pionero en el uso de sirena antiniebla — aunque no fue hasta 1970 cuando entró en funcionamiento una de vibradores electromagnéticos, alojada en un edificio anexo que también servía de vivienda para el torrero.

Serres y los mejillones que por fin probamos
Paramos en Serres a tomar algo y a ver las instalaciones de cría de mejillones. Imponentes — las bateas se extendían por toda la ría como un puzzle flotante. Y esta vez sí pudimos probarlos. Frescos, directos, sin complicaciones. De los que saben a mar de verdad.



El faro que no era una isla — y que casi nos perdemos
Aquí viene la mejor parte del día. Teníamos en el mapa el Faro de Punta Caballo, en la isla de Arosa. La lógica decía: isla, barco, imposible con motos. Así que no estaba en la ruta.
Pero al mirarlo con más detalle vimos que había un puente. Un puente que unía la isla a la península.
Fuimos.Nos costó llegar — la señalización no es exactamente su punto fuerte. Cuando por fin lo encontramos, había un pub al lado que ya estaba cerrando. Pero el faro, el puente, la isla, el silencio al llegar ahí — valió cada vuelta de más.

Llegamos al hotel mas barato de nuestro viaje, con garage guardado y vigilado, aire acondicionado que funcionaba perfectamente, una cama grande y un baño perfecto, y todo por 51 euros. A repetir !
La marisquería D’Berto: la cena que lo compensó todo
Terminamos el día en O’Grove, en la Marisquería D’Berto — que estaba a menos de doscientos metros del hotel, lo cual fue una decisión de logística perfecta.
D’Berto tiene fama, y la fama está justificada. Esta fue la tercera de las grandes cenas de marisco que teníamos reservadas en el viaje — la que sí estuvo a la altura de todo lo que prometía. Exquisita. De las que uno recuerda mucho después de que se acabe el viaje.










Al dia siguente nos esperaba Portugal.
Recursos y recomendaciones
Faro de Finisterre — el más famoso de la ruta. Tres kilómetros desde el pueblo, vistas al fin del mundo.
Faro Corrubedo — el Faro Comunista. Con historia, con apodo y con personalidad.
Faro de Punta Caballo, Isla de Arosa — hay puente. No es una isla inaccesible. Id.
Marisquería D’Berto, O’Grove — reservad con antelación. La mejor cena de marisco del viaje, sin discusión.
Hotel Montemar, O’Grove — a doscientos metros de D’Berto. La logística perfecta.
Ruta de los Faros de Galicia — para planificar la ruta completa con todos los faros.
🏍️ Ruta de los Faros en Moto: Galicia, Asturias y Cantabria

mas que un tour en moto es un tour gastronomico!
I can’t wait to read all about your next trip! xx