2024 ESPAÑA, DIA 3, JUNIO 24
“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”
De Cudillero al Ferrol: faros, viento inhumano y el hombre más cauteloso de Galicia
339 kilómetros y seis horas de moto, más un desvío de media hora que mereció cada minuto. Este fue el primer día de faros de verdad — y Galicia no decepcionó. Viento, paisaje salvaje, carreteras que se las traen y un señor en un jardín que casi nos convence de no bajar a ver el faro más bonito del día.
Casi.
Antes de meternos de lleno en los faros, nos desviamos a la Playa de las Catedrales. Una de esas paradas que no estaban en el plan original pero que, una vez estás ahí, entiendes que no podías habértela saltado.
En verano tienen cupos de acceso — demasiada gente para un sitio tan frágil. El día que fuimos había poca gente y nadie nos dijo nada. Aprovechamos para comprobar, de paso, que nuestras botas eran impermeables: la marea subía y alguna ola pequeña nos llegó a los pies. Prueba superada.


El primer faro: Punta Atalaya
De ahí cogimos un tramo de autovía para acercarnos a los faros, siendo el primero el Faro de Punta Atalaya. Y aquí conviene decir algo sobre los faros en general, porque fue una de las sorpresas del viaje: son todos distintos.

Los hay grandes y pequeños, antiguos y modernos, cuidados y abandonados. Algunos tienen familia viviendo dentro. Otros están dejados de la mano de Dios, prácticamente en ruinas. Todos siguen funcionando — o casi todos. Y cada uno tiene su historia, que merece la pena leer si uno tiene un momento.
Lo que sí echamos de menos fue una asociación seria de conservación de los faros gallegos. Con la Ruta de los Faros poniéndose de moda y atrayendo cada vez más visitantes, el estado de algunos de ellos da que pensar.
Estaca de Bares: viento y cables tensos
El Faro de Estaca de Bares estaba señalizado por los cables que sujetaban el poste — porque el viento era de los que doblan antenas. Siempre había alguien más visitando, pero nunca tuvimos problemas de aparcamiento. Llegábamos hasta donde nos dejaban y punto.


Bajamos al pueblo de Bares a tomar algo. Empezamos con empanada y cosas parecidas, pero de pronto abrieron la cocina y aparecieron unos percebes y unas almejas a la marinera. Correctos — no la mejor marisqueada del viaje, pero el primero siempre tiene su emoción.


Cabo Ortegal: el viento que casi se lleva la moto
El Faro del Cabo Ortegal fue otra categoría en cuanto a viento. No era fuerte — era casi inhumano. En un punto determinado, donde el viento rompía con violencia contra las rocas, tuve problemas serios para aparcar la moto. No de los de “qué incómodo” sino de los de “esto se va al suelo si no lo sujeto bien”.
JA se acercó hasta el faro. Yo preferí quedarme unos metros más atrás, desde donde tenía vistas perfectas al faro y también a mi moto, por si las moscas.


El hombre más cauteloso de Galicia
El momento del día fue el Faro de Punta Candelaria — quizás el más bonito de todos los que vimos. Pero llegar no fue sencillo.

Los GPS, fieles a su tradición de complicar lo simple, nos dejaron tirados. Paramos a preguntar a un señor que trabajaba en su jardín.
— Hola, buenos días. Estamos buscando cómo ir al Faro Candelaria.
— ¿El faro? — respondió arqueando una ceja. — Es complicado llegar, pero se lo explico. Se puede ir por esa cuesta, pero con las motos no sé si subirán, porque con el coche yo voy en primera. Es un repecho muy fuerte. Les aconsejo que sigan recto, luego giren a la derecha y luego a la izquierda. Es más largo, pero más seguro.
— Muchas gracias.
Seguimos sus indicaciones con toda la confianza del mundo. Cinco minutos después estábamos de vuelta frente a su casa.
— Aquí estamos de nuevo — le expliqué. — Es un lío el ir por su camino.
— Sí, sí, ya sé — confirmó sin inmutarse. — Si quieren pueden coger el camino de enfrente, pero es un repecho muy fuerte.
— ¿Y luego? ¿Cómo llegamos?
— Ah, es que es peligroso — dijo frunciendo el ceño. — La carretera no tiene guardarraíl, es muy empinada y con curvas. Yo casi no bajaría con las motos. Bueno, de hecho, yo no bajo. Pero lo pueden apreciar desde arriba. Además, es muy difícil dar la vuelta una vez en el faro. En fin, es complicado y peligroso. Pero si quieren, vayan, vayan.
Subimos el repecho. Bajamos por la carretera sin guardarraíl. Llegamos al faro sin ningún problema.

Y mereció cada metro de precaución ignorada. Estuvimos solos, hablando con la familia que vive allí — en verano, pero también en invierno. Con esos vientos, con ese aislamiento. Tiene que ser duro. Y también tiene que ser de una libertad extraña y poderosa.

Punta Frouxeira: el más feo, pero el más eficaz
El último del día fue el Faro de Punta Frouxeira — nuevo, con tecnología moderna y, para mi gusto, el menos bonito de todos los que vimos. Funcional al cien por cien, sí. Con encanto, no tanto. Hay faros que son poesía y faros que son ingeniería. Este es de los segundos.


De ahí nos encamínanos hacia el Parador de Ferrol, donde nos dejaron aparcar las motos donde descargaban sus mercancías.
Al ser lunes sabíamos que no íbamos a encontrar nada de marisco fresco que llevarnos a la boca, y además los bares que nos indicaron estaban todos cerrados.
Encontramos un bar y el camarero jefe, super majo, nos indicó otro, que se llamaba Zahara, donde llamamos y estaba abierto. ¿Cuál era su especialidad? La tortilla de patata de 14 huevos, que fue lo que cenamos. Según la persona que nos sirvió, vendían unas 500 tortillas al día, entre sus dos bares y también un take-away que tenían. Muchas nos parecieron, pero estaba buena la tortilla. Algo más tomamos que ya no me acuerdo, junto con un vino. Si veis el enlace llevaban 92 000 tortillas vendidas en 6 meses !
Luego subimos a una terraza del Parador y jugamos a las cartas. ¿La verdad es que ya n me acuerdo, si perdió Miguel o JA? Jajajaja
Recursos y recomendaciones
Playa de las Catedrales — reserva acceso en verano con antelación. Fuera de temporada, sin problema.
Faro de Estaca de Bares — el punto más septentrional de la península ibérica. Con viento garantizado.
Faro del Cabo Ortegal — vistas espectaculares. Llevar lastre personal para no salir volando.
Faro de Punta Candelaria — el más bonito del día. Ignorad los consejos del vecino y subid.
Parador de El Ferrol — para terminar el día con dignidad después de tanto viento y tanta carretera.
Ruta de los Faros de Galicia — la referencia para planificar la ruta completa.
🏍️ Ruta de los Faros en Moto: Galicia, Asturias y Cantabria

Estáis hechos unos chavales!!!
La edad no perdona, así que hay que seguir estando en forma para seguir disfrutando de nuestras motos y viajes. Gracias por D´Berto ! Inolvidable
This trip is probably one of my favourites that I’ve read from yours so far! Makes we want to go to Playa de las Catedrales next!
It was not planned to go there, but one of my friends said that we Gad to go, it was a must. So we went, and indeed, it was a must,