LA RUTA DE LOS FAROS -: Del Burgo de Osma a Aguilar de Campoo

Un torrezno, especialidad soriana en El Burgo de Osma. Buena forma de comenzar el viaje

“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”

2024 ESPAÑA, DIA 1, JUNIO 22

La Ruta de los Faros: así empezó todo, con un corzo y una Triumph nueva

La idea era sencilla — o al menos lo parecía sobre el mapa. Tres amigos, tres motos y todos los faros de Galicia que pudiéramos ver. Sin contar los de las islas, porque embarcar las motos en un ferry para ver un faro tiene un límite. ¿Los veríamos todos? Casi. Alguno se nos escapó, y otros apenas los adivinamos entre la niebla.

El plan completo era este: faros por la costa gallega, vuelta a España por el sur del Duero, noche en una Quinta portuguesa, entrada por los Arribes del Duero, bajada a Plasencia, Valle del Jerte, y última noche en Sigüenza. Un viaje con mucho norte, mucho marisco y, como se vería después, bastante lluvia.

Pero eso vendría después. El Día 1 empezaba en el Burgo de Osma.

Tres motos, tres amigos y una Triumph nueva

Torreznos, especialidad del Burgo de OsmaLógicamente nos apuntamos a comer un torrezno que estaba delicioso – mira en el enlace lo que es un torrezno sino lo sabes, y como está hecho!

Miguel, JA y yo nos encontramos en el Burgo de Osma. Miguel llegó con su BMW 1200 roja. JA con su BMW 1250 blanca. Y yo con mi flamante Triumph Tiger 900 GT Pro — que lucía como si acabara de salir del concesionario, porque prácticamente acababa de salir.

Aqui con mi nueva Tiger 900 GT Pro, a la cual le cambié la pantalla por una Givi Touring, que hace un diferencia importante a la hora de pasar en la moto bastantes horas. La única pega, si puedo ponerle una, que alguna ha de tener, es que no tiene transmisión por cardán sino por cadena, y cada 500 o 600 kms hay que engrasar la cadena, que son 30 segundos. Lo de limpiarla … bueno, eso es otra cosa 🙂
Ya con la Pantalla Touring Givi

El año anterior había vendido mi BMW 1250 GS con 80.000 kilómetros en el cuerpo. Después de darle muchas vueltas, me pasé a algo menos pesado y un poco más manejable. Una decisión de la que no me he arrepentido ni un día.

Así que ahí estábamos: dos BMWs veteranas y una Triumph recién estrenada. La flota lista.

De ahí nos dejamos perder por las carreteras de la Siérra de la Demanda. Ya me dijo un amigo mio que conoce bien la región, de algunos caminos forestales que son una maravilla. Son carreteras estrechas, asfaltadas, donde no caben dos coches, y que circulan entre bosques dejando que vayas oliendo las diferentes hierbas y árboles. Encontramos un camino forestal, no sabría decir cuál, y en segunda marcha, lo recorrimos totalmente solos.

Una parada obligada en un mirador yendo a Neila. Un paisaje excepcional

El corzo que apareció de la nada

Íbamos por la Sierra de la Demanda, yo en medio — entre JA delante y Miguel detrás — cuando a mi izquierda algo cruzó la carretera.

Un corzo. Enorme. De esos que no anuncian su llegada.

Saltó la calzada a unos tres o cuatro metros delante de mí y se adentró entre los pinos subiendo por la colina. Todo ocurrió en dos segundos. Cuando frené, ya había pasado. Miguel, que lo vio todo desde detrás, me confirmó después que había sido impresionante.

Bienvenidos al viaje.

Temperatura de 20C, nublado con algún claro ; condiciones perfectas para las excursiones en moto

La Sierra de la Demanda y el GPS con criterio propio

Nos dejamos perder unas horas por la Sierra de la Demanda — que con esas carreteras y ese paisaje, perderse no es exactamente un problema. El GPS, fiel a su costumbre, me hizo pasar dos veces por el mismo sitio. A estas alturas ya sabemos que los GPS tienen su propio criterio sobre lo que es una ruta eficiente.

Luego cruzamos por Burgos y pusimos rumbo a Aguilar de Campoo, que yo no conocía. Gran descubrimiento. El pueblo tiene una presencia que no esperas — el Monasterio de Santa María la Real, las murallas, las callejas. Una preciosidad que merece más tiempo del que le dimos.

Dormimos en el propio Monasterio, que tiene hospedería. Dormir en un monasterio del siglo XII después de un día de moto tiene algo que no se explica bien, pero que sienta de maravilla.Al día siguiente: Cantabria, el puerto del Pontón y Cudillero.

Aqui estoy con las tres motos del viaje en la Posada Monasterio en Aguilar de Campoo
Ya aparcados dentro de la Posada Monasterio con las 3 motos
La Iglesia de Santa Cecilia; como muchas otras iglesias en los pueblos estaba ya cerrada
Casa tìpicas de la Messagea, en Aguilar de Campoo
Casas en Aguilar de Campoo, donde ya estaban en fiestasMenos mal que que Monasterio estaba a las afueras del pueblo 🙂
Con su esclusa y su rio navivigable
Aguilar de  Campo, Miguel un amigo mio ya con frio, asi que le dejé el chubasquero ya que rondaban los 16C
Aguilar de CampooMiguel ya con frio, asi que le dejé el chubasquero ya que rondaban los 16C

Recursos y recomendaciones

Monasterio de Santa María la Real, Aguilar de Campoo — hospedería incluida. Una experiencia diferente para una noche de ruta.

Aguilar de Campoo — el pueblo merece un paseo tranquilo. Las murallas y la plaza mayor son lo mejor.

Sierra de la Demanda — carreteras vacías, paisaje espectacular y fauna que cruza cuando le da la gana.

Triumph Tiger 900 GT Pro — por si alguien tiene curiosidad sobre el cambio de moto. Muy recomendable para rutas largas.

Ruta de los Faros de Galicia — el contexto general del viaje. Por dónde empezar a planificar.

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