Abril 20 al 24, 2023
Hola, aquí Juan de nuevo. Esta vez os narro la aventura de ir a Vichy, en Francia, desde Zaragoza, donde me encontraré Con Cuto, Eric, y también con Claudio y Marco, dos sicilianos auténticos; ellos dos llevan Harleys, pero eso nunca ha sido un problema para nosotros que somos de BMW, al contrario, son muy buena gente y las Harleys son preciosas.
Éramos cinco, pero creo que llegaremos 3. La enfermería ha ido creciendo, a medida que pasaba el tiempo, y eso que reservamos durante el otoño del año pasado. Pero la bronquitis, la tos, que luego se volvió neumonía, y los problemas estomacales, y claro, la edad, aunque cuesta admitirlo, no perdona (sonrío sigilosamente y con sorna)
La ruta a Lestelle Betharram
Para pasar los pirineos, he tomado hoy la ruta de Lestelle Betharram, un colegio cerca de Lourdes, donde estuve interno un año cuando tuve 9 años, pasando por el Col de Somport, por Canfranc.
Para llegar allí, fui por carreteras secundarias, parando en Ayerbe, un pueblo de unos 1000 habitantes, donde me paré a tomar un café en la plaza del pueblo.
Son carreteras donde no hay muchos coches, y de paso pude observar con detenimiento los Mallos de Riglos.
¿Sabeís que tienen entre 20 y 30 millones de años? Y sabéis que son el mallo pison, la visera, el firé, el del agua, el colorado, el herrera, el puro, no? Pues tenéis que leer el enlace, es cultura aragonesa.

Más adelante, llegué al pantano de la peña, que superaba el 80% de capacidad. Estaba soltando agua al río que va por el valle, donde vi a dos autobuses llenos de niños preparados para hacer rafting, con sus cascos y chalecos. Agua había y mucha. Unos tanto y otros tan poco.


Después tomé la carretera que va hasta Jaca, pasando por el monasterio de San Juan de la Peña (es espectacular). Son alrededor de 31 kms con solo uno o dos pueblos, llenos de curvas preciosas, dejando ver el embalse a medida que vas subiendo.

Ahí iba yo disfrutando como un enano, cuando llegue al pueblo de Triste, con su iglesia románica del siglo XII. ¿Por qué se llamaría Triste si está enclavado en la misma orilla del pantano? Hoy estaba todo precioso. ¿Ah, y sabes que sus habitantes salieron en la televisión?

Seguí enlazando curva tras curva, hasta llegar a la desviación al monasterio de San Juan de la Peña, que indicaba que estaba a 11 kms, por otra carretera.
Inmediatamente después vi un cartel indicando “firme en mal estado, velocidad a 40 kms/h.”; dije, bueno, será por un rato y no le di más importancia.
¿Un rato? Un desastre de carretera, con muchos tramos como los que aparecen en la foto. ¿Como se puede tener esa carretera abierta sino la mantienen desde hace años? Es mejor cerrarla, poniendo un cartel que diga que la carretera va hasta el monasterio de San Juan de la Peña, y que luego está cerrada por mantenimiento (por decir algo) y se ponen tres piedras y dos vallas. El que quiera ir a Jaca que vaya por el otro lado.

Hay una frase que se oye bastante, diciendo que es que “no hay dinero”. Claro que lo hay, España es un país rico, pero las prioridades son otras.
Apps de Moto y el Col de Marie Blanque
Tengo una app de motos que se llama Calimoto, especializado en trazar rutas para las motos, donde puedes elegir el tipo de ruta que quieres; es más, entre cada uno de los puntos por los que quieres pasar, puedes decidir qué tipo de ruta quieres, bien autopista, bien carretera, bien curvas o muchas curvas; Es simplemente magnifico, y lo llevo en el teléfono que lo pongo en el manillar de la moto. El soporte de la moto para el teléfono es un quad lock, estupendo para bicicletas también.
Una vez en Francia, la ruta debería llevarme por Oloron, pero Calimoto sugería girar a la derecha e ir por el Col de Marie Blanque; ¡y decía que estaba abierto!; os muestro en Google maps la ventaja de coger este puerto en vez de dar una vuelta grande por Oloron y Pau.
Uff, las carreteras francesas, como están de bien. Es una maravilla, y sobre todo en el pirineo, yendo a España, es una gozada. Me metí por el puerto, que solo sube a 1050m, y que, en años anteriores, por estas fechas, debería estar todavía cerrado. Este año ni pizca de nieve, nada, rien de ríen.

La carretera es estrecha, con sus curvas que tienen un trazado perfecto, y al final es un puerto que hace las diferencias en el Tour de Francia, por su dureza. Qué maravilla los paisajes, y en la cima, y en otros puntos en la bajada hacia el este, los coches de los franceses aparcados con la gente yendo a caminar por los montes, todo realmente bonito, y bastante cuidado.

Como os decía antes, tengo un TOK con Lestelle Betharram ya que vuelvo cada año.
Para aquellos que quieran saber de lo que estoy hablando, os aconsejo, sobre todo si te gusta la música, que veáis la película Les Choristes. Así era mi cole, ese era, claro, hace 53 años! .



Saint-Michel Garocoits fue el fundador de la congregacion de los Padres del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram
Os dejo ahora unas letras que escribí sobre el hotel donde me quedaba cuando llegaba el fin de semana, ya que la mayoría de los alumnos volvían a su casa los fines de semana.
Mientras André andaba siempre metido entre cacerolas y pucheros, Pauline se rodeaba de sábanas y toallas cuando la barra del bar le dejaba tiempo. Como era viernes por la tarde, Juan acababa de llegar del colegio de Betharram donde estaba interno ese año. Los fines de semana se quedaba con ellos en el hotelito de La Poste.
André era muy cuidadoso con los utensilios de cocina, haciendo siempre poco ruido al guisar. Hablaba poco, y cuando lo hacía era generalmente con él mismo, mientras iba describiendo los pasos que le quedaban para terminar su guiso. Su especialidad, recuerda Juan, era el consomé de gallina, el que más pedían los clientes.
Juan quería ayudar en la cocina, pero no se atrevía pedírselo a André. Así que empezó a servir con Pauline granadina y pastis, en la barra, a la gente que venía a pasar un rato tranquilo al bar, mientras oían el ruido del río que pasaba justo al lado. Desde allí Juan observaba a André, como se movía en la cocina, como encendía los fuegos, como movía los pucheros, como hervía el agua y como echaba los ingredientes dentro, en perfecto orden, y todo esto sin que su enorme barriga chocara con las estanterías llenas de cazos, mientras canturreaba su canción favorita “boire une petite bière est agreeaaable”. André era reconocido como un Chef en la región.
Pauline sugirió a André que dejara a Juan ayudar en la cocina. Pero Andrè pensaba que Juan no tenía ni idea de cocinar. Y claro, ¿cómo un español de 9 años iba a ayudar a un Chef francés a preparar un consomé? Además, Juan no hablaba bien el francés y no se podrían comunicar. Desechó la idea moviendo su cabeza de un lado al otro mientras miraba a Pauline y decía “ça Pauline, c’est ne pas possible”.
Pasaron los fines de semana y Juan iba mejorando su francés, mientras se iba adaptando a la vida en el hotel. Ahora ya daba de comer a las ocas, cogía sus huevos, y los ponía en una cesta de mimbre con un paño, lavándolos cuidadosamente. Cuando no había clientes en la terraza, Juan jugaba al frontón con una pala de madera. André lo observaba desde su cocina a través de la puerta que daba a la terraza.
Un sábado fueron al mercado al mercado de Nay. André conducía su Renault 4 donde el volante le daba en su barriga, que movía para girarlo de golpe en golpe. En el mercado Andrè era muy respetado por los vendedores de los puestos, a los cuales saludaba con una sonrisa y un educado movimiento de cabeza, de arriba abajo, mientras Juan le llevaba la enorme cesta de mimbre con las compras. El apuntaba con el dedo a las coliflores, las zanahorias, los nabos. Y a todo lo que compraba decía el número que quería. La conversación la llevaban los vendedores con Pauline y Juan, mientras él se dirigía inmediatamente a otro puesto, dejando pagar a Pauline.
Al día siguiente, Juan se levantó pronto para lavar todas las hortalizas. Las limpió, las secó, y las dispuso perfectamente ordenadas en los estantes donde Pauline le dijo, junto a los huevos de las ocas.
Al entrar André en la cocina vio toda la compra ordenada y en su sitio. Pauline, que bien está todo, gracias. ¡Gracias pero no¡, le contestó Pauline. Ha sido Juan.
Fue a buscar a Juan y, cuando lo encontró, le preguntó si sabía pelar un nabo. “Casi”, le respondió Juan. Mirándole fijamente, André le enseñó como hacerlo y le dio el pela verduras, diciéndole, “!Vas-y Juan¡”. A partir de ese momento se les escuchaba cantar juntos en la cocina “boire une petite bière est agreeaaable”.
Bueno, pues después de este inciso, sigo con la aventura.
Fui cogiendo las rutas terciarias que pasan entre St Pe de Bigorre y los pirineos, con unas carreteras sencillas, con pueblos lugareños llenos de vacas y cabras, y con unas vistas realmente preciosas

El problema de Francia, en general, reside en encontrar un bar abierto donde te sirvan un café o una coca cola zero. Es prácticamente imposible. Se ven restaurantes, y bares, con anuncios de publicidad a la entrada de pueblos que luego están todos cerrados. La pandemia les ha pasado una factura realmente cara, y no hay ya bares por esos lares; ya sabemos todos, que cuando no hay un bar en un pueblo éste sufre bastante.
Al final llegué al Grand Chalet en Aspet, donde Patsy, la dueña, estaba preparada para ir a su curso de filosofía; así que en cuando llegó la otra pareja, que iba a alojarse allí también, y yo, sobre las 18h, se fue al curso. Yo le pedí que me dejara una baguette y un queso, y junto con el jamón que yo llevaba conmigo para el pique nique que íbamos a hacer en moto en Vichy, cené de vicio en su terraza. Los otros se fueron al pueblo a cenar por ahí.
Luego llegaron la pareja y Patsy, casi a la vez, y aún estuvimos hablando un rato Patsy y yo. En general, cocinamos recetas de las que voy viendo en you tube, pero decidimos esta vez dejar la receta para la vuelta.
Al día siguiente tenía que llegar a Vichy.
El viaje a Vichy
Salí de Aspet a las 9am, y prepare una ruta, con Calimoto, de 9h00 incluyendo descansos.

La primera parte la hice por autopista para ir a Toulouse, y de ahí a Montauban, para poco a poco adentrarme por la meseta central francesa, que es donde está el Puy de Dome y otros lugares de ese estilo.
El día era perfecto para la moto, entre 13C a 21C grados con sol con nubes. Al cabo de 2h tengo costumbre de para a tomar un café, pero no encontraba nada abierto, como comenté anteriormente. Al final vi una estación Total con dos surtidores, donde arreglaban pinchazos y que tenía un pequeño taller. Tenía una tienducha así que compré una coca cola zero y un Mars.
¿Le pregunte al tendero, gasolinero y mecánico … tiene un baño que pueda usar? Me contestó, no, pero tengo uno privado, si quiere lo puede usar. No pude hacer la foto de la letrina, era insoportable el estar allí, así que salí sin respirar.

Mientras me tomaba la coca cola, y hablaba con casa por teléfono, vi una máquina de pizzas con un banco, y me dije, aquí me voy a sentar para relajarme. La máquina funcionaba, y de hecho vino una señora con su Citroën C3 a por una pizza, que tardó 4 minutos en hacerse; me comentó que venía una o dos veces por semana, y que funcionaba muy bien.
Luego por la noche Claudio, italiano de Sicilia y experto en pizzas, me dijo que esas máquinas eran comunes en Francia; la verdad es que era la primera vez que veía una.
Poco a poco me acercaba a los montes centrales, a Aurillac, Figeac, con sus carreteras departamentales que fui cogiendo más estrechas, y con una temperatura excelente. De pronto, un pueblo con un castillo precioso, otro con un río espectacular, en fin, había de todo y muy bonito.


Otra vez el tema de los bares cerrados; pero la constancia de pasar por el centro de los pueblos, en vez de circundarlos por las carreteras exteriores, dio su fruto. Encontré uno abierto ¡Era un Tabac-Bar, sin coca cola zero, ¡pero al menos con una coca cola normal y roja! Ahí estuve un rato en su terraza con los bidones haciendo de mesas. Nada especial, pero agradecí el parar y poder tomar algo, ya que empezaba a hacer calor.

Después de un par de horas más, entraba por Vichy, cruzando el rio Allier por un puente imponente, lleno de geranios rojos y otras plantas amarillas. Espectacular la entrada.
De ahí al hotel, y cuando estaba aparcando la moto en su garaje abierto, oigo un broom, broooom de dos motos, que eran Claudio y Cuto, ya que Eric y Marco se habían quedado enfermos en casa. Fue providencial el llegar a la vez ¡Esa noche cenamos en el hotel ya que era complicado buscar un sitio para cenar el viernes, ya que empezaba a ser tarde para Francia.
Excursion por el sur de Vichy
Al día siguiente, desayunamos en el hotel, y salimos a hacer una ruta por el sur de Vichy, donde anunciaban lluvia por la tarde, cuando volveríamos hacia el norte al hotel.
Fuimos por carreteras “blancas” en los mapas Michelin, de esas que son super locales y que, generalmente, no tienen raya en medio para separar los carriles.
Cuto iba delante marcando la ruta, Claudio en medio, y yo atrás parándome de vez en cuando a hacer alguna foto. Vimos una papelera, una fabrica de aceites y mucho ir y venir con la madera de los montes por esos valles.

Pero claro, 2h después, ahí estábamos ya buscando un café- De pronto vemos uno abierto, bueno, de aquellas maneras, con las sillas de plástico de colores una encima de otra, así que paramos a preguntar si podíamos tomarnos un café.
Nos dirigimos al señor al cual le saludamos cordialmente.
Buenos días, como está? ¿Está abierto?
Si, si, acabo de abrir.
Ah, perfecto entonces, podemos tomarnos un café, ¿por favor?
Ah, no, no, un café no es posible.
Nos miramos extrañados; ¿pero entonces qué podemos tomar?
Se quedó pensativo unos segundos; esperen, esperen, que voy a mi casa a por la cafetera y las cápsulas y vuelvo en unos minutos. Sonriendo le dijimos que no hacía falta, pero el insistió y se fue casi corriendo a por el café.

Allí pusimos una mesa y unas sillas para cuando viniera, y la verdad es que vino rápido. Hizo el café, y en unos vasos de plástico, como podéis ver en la foto, nos lo tomamos. La verdad es que estaba rico.
Estaba buscando ayuda de alguien para servir en ese pueblo, se me olvidó el nombre, que tenía 1000 habitantes y solo ese bar (que distinto a España), así que estaba poniéndolo todo en orden, comprando sillas nuevas, y remodelándolo un poco.

Después de pagar 3 euros, más lo que le dejamos de propina por el esfuerzo de ir a su casa a por el café, seguimos nuestra ruta.
Hacia viento así que no pude sacar a SPY (dron), y luego llovió, pero hice un pequeño video para que veáis a Cuto y a Claudio con sus motos.
Llevábamos la idea de hacer un pique nique, así que yo llevé jamón y chorizo de Leon ahumado y picante, y por la mañana compramos dos baguettes antes de salir para hacernos unos bocatas.
Vimos que las baguettes eran mas cortas de lo normal; lo más seguro, pensamos, es que el precio fuera similar pero habían puesto menos gramos de pan por la inflación, suponemos,
Encontramos un cruce en unas carreteras terciarias, y así nos paramos para tomar lo que habíamos llevado. Ellos iban de agua, yo de coca cola, pero no zero, que compre en un bar-tabac … pero ya hemos hablado antes de lo de los bares, no?

Hacia viento y frio, así que no nos quitamos los equipos de moto, pero disfrutamos un montón de los bocatas. Llevaba queso también, pero al final no lo abrimos. Disfrutamos un montón estando ahí solos en el campo, aunque pasó un tractor donde el conductor nos sonreía al ver los bocatas y demás, un tio majo.

Llegamos por la tarde a Vichy lloviendo, y nos dimos un paseo por la ciudad. Tiene monumentos grandiosos, y también mantiene un ¨look” antiguo en los escaparates y demás. Una ciudad distinta, que también tiene spas muy buenos, como los de hotel en la foto de más abajo.
Miramos un par de pizzerías para cenar, con Claudio (recuerdo que es un siciliano autentico), y reservamos en una super pequeña que nos pareció buena.


Entre tanto, nos fuimos a tomar unas cervezas con un salchichón, de esos que te lo dan entero y vas cortando poco a poco.

Luego nos dimos un buen paseo debajo la lluvia por los sitios que nos llevó Cuto, ya que había estado antes en Vichy.
Finalmente, fuimos a la pizzería, y Claudio le dio un 7 sobre 10; a Cuto y a mi nos parecieron de las mejores pizzas que habíamos comido, pero había que hacer caso al experto ¡

Al día siguiente nos despedimos en el desayuno, yo dirección a España y ellos a Luxemburgo.
La vuelta a Apset y a casa y el equipo que falló
Los primeros 100 kms los hice con tiempo bastante nublado y con algo de lluvia, pero muy poco. Al llegar a Brive La Gallarde, como decía meteofrance, empezó a llover bastante, y no paró hasta llegar al B&B en Aspet. Fueron 5h de lluvia constante por la autopista, a 100 km/h.
Me paré a echar gasolina, y horror, al conectar de nuevo el chaleco calefactable al enchufe de la batería, me quedé con el conector en la mano. Horrible, y se me debió quedo una cara de tonto enorme. ¿Qué hacer?

Pues quitarme el chubasquero, la chupa, el chaleco, y sustituirlo por la chaqueta calefactable, ya que no llevaba más camisetas térmicas; ponerme de nuevo la chupa y luego el chubasquero; una operación que me llevo varios minutos, mientras abría la bolsa y demás, bajo una solera de hormigón de la estación de servicio ELAN, perdida en una carretera.
De paso deciros que las botas son nuevas, y os enseño una foto de la suela, que como veis, está perfecta. La verdad es que las antiguas, con el agujero y sin casi suela, había que cambiarlas.

La chaqueta calefactable me estaba dando problemas, ya que un cable debía estar defectuoso, y dependiendo de la posición en que me ponía funcionaba o no (según el cable estaba estirado o más curvado), de ahí que me pusiera el chaleco. De pronto calor, de pronto frío, en fin, un coñazo.
De paso deciros que la configuración que me gusta más es la que sale en la foto. El cajón, con las pegatinas de por dónde he estado en moto, o maleta trasera de 48l, más la bolsa Orlieb de 40l. Con eso no necesito las maletas laterales, y voy super ligero. De paso, la bolsa me da soporte lumbar, ¿qué más se puede pedir?

Aspet, la cena y la receta
Al legar a Aspet, me dijo Patsy que había otra pareja que cenaría con nosotros, así como una muy buena amiga suya, Karen, a la que había invitado. Así que seriamos 5.
Después de poner todo a secar en los radiadores, y de darme una buena ducha, empezamos a preparar la receta de curry de garbanzos con arroz y sus especias.
Os dejo la receta aquí, que está en inglés. De cualquier manera verlo ya que es una receta muy fácil.
Os la doy super rápido por si la queréis hacer, mientras veis los pasos en el video.
Empieza por lavar con agua un bote de garbanzos, quitarle el aquafaba, y mezclarlos en un bol con cebolla roja, pimentón picante, pimienta negra, añadiéndole un pelín de aceite vegetal. Se mezcla bien y se extiende todo en una bandeja de horno, donde se mete al horno unos 40 minutos a 180C. Los garbanzos salen crujientes, y junto al dulzor de la cebolla roja, el pimentón picante y la pimienta, le da un sabor muy especial, diferente a como cómenos los garbanzos normalmente,
Luego, en una sartén ponemos un poco de aceite, vamos añadiendo la cebolla roja, el ajo, las especias y el tomate, como se ve en la receta, paso a paso. poniendo al final el arroz basmati, y cubriéndolo con una tapa; se deja hacer 15 minutos a fuego lento, dejándolo 10 minutos más tapado con el fuego apagado. El arroz especiado es perfecto, y se mezcla en una fuente con los garbanzos al servirlo.
Como Patsy tenía todo preparado, lo hicimos todo super rápido mientras llegaba Karen y la pareja, que ya bajaba ya a cenar.
Patsy preparo también una ensalada con avocado, estupenda. !Creo que nos salió muy bien !
Al día siguiente, fue un viaje un poco repetitivo a Valladolid, que haga lo que haga, y pase por donde pase los Pirineos, son al final 8h de moto.
Ah, pero los bares estaban por todas partes, abiertos, pudiendo pararme en varios sitios a descansar, y sin decir nada de la gasolina que está un 21% más barata que en Francia. !Una maravilla¡

Grande Juan!