SEPTIEMBRE 8, 2025
“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”
El Tourmalet bajo el diluvio, vacas sin prisa y el mejor hotel del viaje
El Capítulo 2 arranca donde dejamos el 1 — en Canfranc, con los Pirineos por delante y el tiempo sin confirmar nada bueno. Cuatro días más, varios países, mucha lluvia, un col con gravillón sospechoso y unas vacas que iban a su ritmo y punto.
Canfranc a Benasque.
El día en que el equipo de moto pasó el examen – 346 kilómetros, ocho horas y media en realidad. La parte española empezó bien. Desde Canfranc atacamos el Puerto de Cotefablo, entre Biescas y Torla — a la salida de una curva apareció el túnel y justo antes el letrero del puerto. No pude parar a poner mi sticker.
Tema pendiente

Este día fue quizás el más duro de todos, debido al tiempo que tuvimos. En España bueno, pero en Francia fue catastrófico; y como siempre que pasa cuando llueve no pudimos parar a hacer fotos ni a nada, fue duro.

Luego llegó el Túnel de Bielsa. Y lo que prometía la entrada al túnel se cumplió con creces al salir: lluvia. Lluvia de la seria.Llovió como si no hubiera un mañana durante toda la bajada hasta Bagnères-de-Luchon — donde paramos a comprar ciruelas al armañac, que es exactamente el tipo de decisión que uno toma bajo el diluvio — y siguió lloviendo por el Col de Peyresourde y el Col du Portillon.

A resaltar el tema de los Toda una odisea.Fue aquí donde el equipo de moto pasó su particular examen:JA llevaba un traje Revit Poseidon, sin chubasquero. Llegó impecable. Seco. Como si hubiera ido en taxi.Miguel iba con chupa de verano y capa interior para la lluvia. Le entró agua casi a placer. Yo llevaba mi Klim Latitude con chubasquero encima. Me entró agua por la zona del pecho. El pantalón Klim Kodiak llegó mojado, aunque sin agua dentro.
Resultado: JA ganó por goleada. Lleva razón en todo. Estoy mirando un traje Revit nuevo porque el mío, con más de ocho años, ya no rinde lo que prometía. JA me preguntó con su mejor cara inocente por qué me había traído el chubasquero. No le contesté.


Llegando a Benasque el tiempo mejoró y dejó de llover con intensidad. Dimos un paseo hasta un hotel a las afueras que tenía muy buena pinta — para hacer sitio para la cena, que siempre es una buena excusa. Cenamos correctamente en El Fogaril.


Septiembre 9 — Benasque a Tarascon-sur-Ariège:
JA en modo descubrimiento
396 kilómetros, nueve horas en realidad. Antes de salir, limpié la pantalla de JA — la lluvia del día anterior la había dejado irreconocible. Me lo agradeció con sinceridad porque no veía absolutamente nada.






Luego JA, que conoce bien esta zona, se puso en modo descubrimiento, y nos metió por unas carreteras que el recordaba, por donde no vimos a nadie.
Sin embargo, recuerdo bien las estampas de estos dos pueblos, que al dar una curva aparecían en escena imponentes en la sierra. Preciosos



Cruzamos a Francia para posicionarnos de cara a las etapas de cols. Destino: Tarascon-sur-Ariège, pueblo de unos 3.000 habitantes sin nada especialmente reseñable, con un hotel correcto pero que en TripAdvisor salía con una foto perfecta bastante diferente a lo que encontramos al llegar. Bienvenidos al gap entre la foto del hotel y la realidad.
La cena en el propio hotel tampoco fue nada especial. El vino tinto del Languedoc estaba bueno. El blanco que nos sirvieron, bastante malo. Los precios por encima de la media, y eso que era uno de los dos mejores restaurantes del pueblo según TripAdvisor. Eso sí — todo el mundo hablaba español casi perfecto. En eso no había queja.Lo mejor del día fue cuando JA se puso en modo descubrimiento — que en nuestro grupo significa que alguien se acuerda de una carretera que recorrió hace años y decide meternos por ella sin previo aviso. Nos metió por unas carreteras donde no vimos a nadie, doblando una curva y apareciendo de pronto pueblos preciosos enclavados en la sierra, imponentes y silenciosos. De esos momentos que no salen en ningún mapa.
Septiembre 10 — Tarascon a Hotel du Soleil Levant: el Col de Menthé y el gravillón sospechoso
271 kilómetros, ocho horas en realidad.El día empezó con sol y buenas perspectivas. Bastantes cols por delante y tiempo favorable — de momento.


En un pueblecito minúsculo nos atendió un español que al irse a Suiza había conocido a una francesa que le habló de ese valle. Llevaba años allí. Un encanto de persona con una tienda que tenía de todo a pesar del tamaño del pueblo. De esos encuentros que hacen los viajes más ricos.



Fue nuestra salvación, ya que por estas tierras muchos pueblos están casi muertos.
El Col de Portet d’Aspet fue una delicia — y tiene su propia historia en el Camino de Santiago, por si alguien quiere leer. Su ruta sinuosa después de la lluvia, con los árboles marcando las curvas, era de las que uno traza rápido y con ganas.

El Col de Menthé fue otra historia. Puerto duro, curvas cerradas y — aquí viene el tema — gravillón por todas partes. Tras debatirlo en profundidad los tres, llegamos a una conclusión: los lugareños echan gravillón deliberadamente para que los moteros no pasen rápido. O no pasen. La cantidad era sospechosa. Estaba realmente inundado de gravilla en los peores sitios posibles. Simple, eficaz y completamente imposible de demostrar.




Y luego el Tourmalet. Sin fotos — empezó a llover fuerte y ahí se acabó la fotografía. Había algunos ciclistas que, como nosotros, habían decidido ir al Tourmalet sí o sí independientemente del tiempo. Nadie más.Pasar el Tourmalet con lluvia fuerte es una experiencia que no se olvida: el agua baja por la carretera formando olas pequeñas que van desapareciendo bajo las ruedas. El col, la niebla, el agua, el silencio roto solo por el motor. Intenso.
Septiembre 11 — Hotel du Soleil Levant a Ochagavía: el Col de Spandelles y las vacas con criterio
257 kilómetros, ocho horas en realidad. La estrella del día — y quizás del viaje junto con la cornisa de Roncesvalles — fue el Col de Spandelles.
Lo descubrí hace dos años porque el Col de Soulor estaba cerrado por desprendimientos y me mandaron por ahí. Nunca había oído hablar de él. Desde entonces está en mi lista de los mejores.
Carretera estrecha, sin raya en el centro ni en los lados, con una variedad de árboles y tonalidades de verde que cambia según vas subiendo. No vimos más que un par de coches locales. Pasarlo nada más levantarse, con sol, fue una delicia total. Volveremos.



Desde Ferreries, donde acab el col, tomamos el del Soulor hasta llegar al Aubisque.
Los moteros que han ido por el Aubisque reconocerán este túnel, marca del Aubisque.


Complicado hacer esta foto con tráfico, pero era muy pronto por la mañana, y estábamos bastante solos.

En mayo había pasado por aquí y la cafetería estaba en obras — los accesos al Tourmalet perfectos para el paso del Tour, pero el Aubisque hecho un lío sin aparcamiento claro. Esta vez tampoco paramos arriba. Yo soñaba con unos huevos fritos a las diez de la mañana. No hubo manera

De vuelta a España, nos metimos por la zona de Ansó, Hecho y Zuriza — era un día corto y había tiempo. Y fue en uno de esos valles donde encontramos a las vacas. Un rebaño cruzando la carretera. Los vaqueros dejaron claro que era su zona y que iban a su ritmo. Les seguimos quince minutos, tranquilamente, sin adelantar, sin bocina, respetando el protocolo. Cuando encontraron su pasto nos dejaron pasar. No antes.

Llegamos a Ochagavía al nuevo hotel — perfecto, habitaciones muy bien — y salimos a tomar unas cervezas y unas patatas fritas a un bar mientras jugábamos a las cartas.
Al ver que la oferta de cena no convencía, nos fuimos al del lado. Fue quizás el día que mejor cenamos de todo el viaje. Simple, bien hecha la carne, amables, y el sitio lleno. Estupendo.
El hotel fue el mejor del viaje — también el más caro, pero incomparable a los demás. Si algún día pasáis por Ochagavía, ya tenéis hotel y restaurante.

Estaba con banderas palestinas de todo tipo que las he obviado en la foto.
Septiembre 12 — Ochagavía a Muriel Viejo: el Puerto de Peña Hincada y la sidra de JA3
58 kilómetros, ocho horas y media en realidad.
El último día completo. La idea era llegar a la Sierra de la Demanda para que al día siguiente cada uno pudiera irse a su casa desde un punto más o menos equidistante.
Navaleno parecía el sitio perfecto. Tres restaurantes, buena pinta. Todos cerrados — se habían ido de vacaciones las dos primeras semanas de septiembre, después del verano. Nada como encontrar un pueblo restaurantero en vacaciones post-verano para recordar que la hostelería española tiene sus propios ritmos.
Acabamos en Muriel Viejo, cerca de Navaleno, en el Hotel Cielo de Muriel.
Cenamos ahí, correctamente.

La carretera que lleva al monasterio es bonita, teníamos que ir a verlo.



El día tuvo sus momentos. La carretera al monasterio era bonita y había que verlo. El Puerto de Peña Hincada — que un buen amigo mío de la zona tiene una casa cerca y nunca me había mencionado — lo entendí al pasarlo: la carretera estaba destrozada como si hubieran pasado unos tanques. Sin stickers, sin moteros, sin nadie. Ahora sé por qué.


El Puerto de Santa Inés, en cambio, precioso y muy recomendable para el que pase por la zona.Y nos encontramos con dos ciclistas que venían de Madrid con una semana por delante recorriendo la sierra. Muy animados, con sus bicis cargadas y toda la ilusión del mundo.



Finalizamos como debe finalizar todo buen viaje pirenaico: con sidra. De la que trajo JA y de la que dimos buena cuenta. Faltó — que es la mejor manera de que algo termine.

Recursos y recomendaciones
Col de Spandelles — el col que nadie conoce y que todos deberían conocer. Sin rayas, sin tráfico, con mucho verde.
Col du Tourmalet — el grande. Con lluvia es una experiencia diferente. Con sol, también.
Col de Portet d’Aspet — delicioso después de lluvia. Y con historia del Camino de Santiago.
Hotel Silken Puerta de Irati, Ochagavía — el mejor hotel del viaje. Habitaciones perfectas y restaurante al lado que no defrauda.
Puerto de Santa Inés, Sierra de la Demanda — precioso y poco conocido. Muy recomendable.
Traje Revit Poseidon — el que llevaba JA y llegó seco. Por si alguien busca equipo de moto para lluvia de verdad.
🏍️ Todos los Puertos de los Pirineos en Moto: Ruta entre España y Francia

Qué maravilla este viajo. Me da muchas ganas
Disfrutar de una afición es la leche, compartirla la leche x2.
Pedazo de ruta!
que lindo ver a los 3 amigos de toda la vida!
me ha gustado mucho el comparativo de horas previstas vs. realizadas.