Highway 20 Lindando con Canada, direccion Concrete (WA)

JP con un sombrero mejicano, mientras comíamos en el restaurante. Una muy buena comida

USA 2023, Dia 10 – Julio 8

“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”

La tentación de volver a casa

Ese día, JP y yo tuvimos una conversación que cualquier viajero conoce bien. Estábamos relativamente cerca de Seattle. Podríamos haber cogido la autopista y estar en casa esa misma tarde. JP tenía morriña, eso lo admitió él mismo. Le tiraba su casa, los suyos, la rutina.

Pero seguimos con el plan.

Y menos mal.

La Highway 20: un carril, dos mundos

La Highway 20 bordeando Canadá es de esas carreteras que no se olvidan. Un carril por cada lado, pinos y abetos hasta donde alcanza la vista, y un silencio que solo rompe el motor de la moto. Una delicia.

La ruta atraviesa el Ross Lake National Park y el North Cascades National Park, dos parques más pequeños para lo que acostumbra Estados Unidos, pero no por eso menos espectaculares. No paramos a hacer senderismo —hubiera significado aparcar las motos y caminar varios kilómetros— pero la belleza del paisaje desde la carretera ya te dejaba helado.

“Severe Windy Conditions”: no era broma

En dos puntos de la ruta encontramos carteles que avisaban: severe windy conditions y motorists drive with extreme caution. Te quedas mirándolos y piensas, bueno, ¿qué tan malo puede ser?

Malo de verdad.

Foto del Washington Pass en invierno; ¿os hacéis una idea?
Foto del Washington Pass en invierno; ¿os hacéis una idea?
Una de las pocas veces que fui delante, mientras JP me filmaba

Fueron dos pasos cortos, en cañones y sobre un viaducto, donde el viento nos golpeaba desde todos los ángulos sin previo aviso. Yo iba por el centro de la carretera, incapaz de anticipar de dónde vendría la siguiente ráfaga. JP, que iba delante, me avisaba levantando la mano cuando el viento amainaba. Una señal simple, pero en ese momento valía oro.

Pasamos. Cortos pero intensos.

El Hotel Mt. Baker: la sorpresa del viaje

Llegamos a Concrete y al Hotel Mt. Baker. Y aquí hay que hacer una parada.

Quitando la cabaña de Stevensville, fue el mejor alojamiento de todo el viaje, y eso siendo técnicamente un motel. Segundo piso, las motos aparcadas justo debajo a la vista, entrada con sala de estar, frigorífico, baño nuevo, cama estupenda. No nos podíamos quejar.

Aún se pueden encontrar buenos hoteles y baratos … aunque sea en Concrete, nada más y nada menos

Mientas JP se pegaba la paliza de editar y poner al día si historia en Instagram, bajé a ver al de la recepción, ya Mientras JP se pegaba la paliza de editar su historia para Instagram, yo bajé a hablar con el de recepción. El edificio era prácticamente nuevo —antes había sido muchas cosas, y ahora volvía a ser hotel, renovado de arriba abajo..

La odisea de cenar en Concrete

El recepcionista, un tío majo, nos dio una lista de seis restaurantes. No estaba mal para un pueblo de 700 habitantes.

Llamamos uno por uno. Cerrado. De vacaciones. No abrimos los sábados en julio. Uno tras otro.

Quedaba una esperanza: Annie’s Pizza. No paraba de dar señal de ocupado, pero al menos eso significaba que existía. Y la General Store del pueblo abría hasta las 20h, así que algo comeríamos.Siguiendo nuestra rutina, salimos a caminar por la línea recta del pueblo. A los pocos metros, una señora entraba en una tienda. Le preguntamos. Su jefe tenía un restaurante, pero se había ido de vacaciones. Otro más abajo podría estar abierto. El que seguro abría era Annie’s Pizza

Coche tiípic americano en Concrete, Ahi intentamos cenar en unos de sus 9 restaurantes, pero al final, fuimos al único abierto, una pizzería a las afueras dela ciudad. Pero cenamos !
¿Precioso, eh? Miras por cualquier lado y vez pick-ups de todo tipo

Fuimos hasta el restaurante que podía estar abierto. Estaba cerrado. La economía del pueblo iba de narices.

Así que enfilamos hacia Annie’s Pizza: dos kilómetros a pie, con calor, pero con la gorra aguantaba. Llegamos y vimos a dos empleadas al 110% de su capacidad. Cogimos los menús. Nos miraron.

“Por lo menos una hora y media de espera.”

JP y yo nos miramos. Todo cerrado, y cola en el único sitio abierto.

Pedimos igual.

Mientras esperábamos a las pizzas, había que hidratarse en Concrete
La primera vez que vi una lata de cerveza de 1 litro

JP intentó convencer a la chica que nos atendía: que si llevábamos dos kilómetros andando, que si no habíamos cogido la moto, que si luego tendríamos que volver a por las pizzas y serían seis kilómetros en total… Casi casi la convence. Pero había cola detrás, y no nos coló. Eso sí, nos dio su número de teléfono para llamar cuando estuvieran listas. JP se dio cuenta entonces de que el teléfono había estado descolgado todo el rato. Por eso no lo cogían.

Alucinante.

Cervezas en la terraza y la espera bien aprovechada

Fuimos a la General Store, compramos unas cervezas y algo de picar, y nos sentamos en la terraza de Annie’s —por llamarla de alguna manera— a charlar y esperar. Una hora después, las pizzas estaban listas. La de JP, bien. Mi ensalada con mozzarella, un verdadero desastre. Volvimos al hotel caminando. Un buen paseo.

Hidratándonos …

El teatro desde el balcón

Nos subimos al segundo piso con el Oban, el hielo y el agua con gas que JP había comprado, y nos sentamos en la barandilla a ver la calle. Lo que vino después fue mejor que cualquier programa de televisión.

Primero apareció una grúa. El conductor intentaba ponerla en marcha, y a nuestro entender iba bastante bebido. Se le caló. No pudo volver a arrancarla. Se quedó dentro. No salió. Pensamos que se había dormido.

Imaginad la escena: alguien había llamado a una grúa por esos parajes, y el de la grúa, que iba pedo, no podía arrancar la grúa.

Imaginaros que te quedas tirado por aquí y te tienes que ir a buscar esta persona

Al cabo de un rato llegó un coche viejo y solitario. Salió de él un tipo andando raro, un poco lisiado. Puso los cables entre los dos coches. Lo arrancaron. Se despidieron. Se fueron todos. En qué estado, no lo sabemos.

Y cuando ya pensábamos que el espectáculo había terminado, apareció un grupo de jóvenes —con chicas que iban bebiendo copas— empujando un coche por la carretera. Doblaron la esquina y desaparecieron.

Lo veíamos como desde un palco de teatro.
Mañana llegaríamos a Seattle

📍 Recursos y recomendaciones

🏔️ Ross Lake National Park — Paisajes espectaculares desde la carretera. Si tienes tiempo, los trails merecen la pena.

🏔️ North Cascades National Park — El Washington Pass, 52 km de subida entre lagos. Imprescindible.

🏨 Hotel Mt. Baker, Concrete — Sorpresa del viaje. Nuevo, cómodo y bien situado.

🍕 Annie’s Pizza, Concrete — El único sitio abierto un sábado en julio. Llama antes. Y ten paciencia.