Un día esplendido para andar en moto
El pronóstico del tiempo decía que iba a hacer sol, y al abrir la ventana, se inundó de luz y sol mi habitación. No desayune en el hotel ya que el precio era elevado, 15 eur, y sobre todo, porque no hay mejor placer que pararse a tomar un café en un pueblo con algo que compras en una ¨boulangerie¨ o panadería-

Tenía por delante unos 500 kms, evitando pasar por Burdeos, y siguiendo en línea recta hacia el norte. En total, unas 8h30.
Fui sobre todo por carreteras nacionales y departamentales, evitando lo que llamamos “carreteras blancas” de los mapas Michelin, aquellas que son bastantes tortuosas, ya que mis amigos estarían pronto en el hotel, bueno, o eso me dijeron, y quería llegar a la vez que ellos.

Uff, problemas con la gasolina; no solo esta super cara, ¡sino que no hay! En dos gasolineras simplemente no había nadie, cerradas, no tenían gasolina como decían sus letreros. En otra gasolinera, pregunte porque y me respondieron que estaban en huelga, y que si quería seguridad que fuera a las autopistas. Claro, el precio de la gasolina en las autopistas era de 1.85 eur/l, y el de las carreteras era de 1.45 o 1.5 eur/l.
Por el sur de Francia, en vez de poner badenes en los pueblos para conseguir que vayamos todos despacio, se inventan estas “zetas” que son muy peligrosas cuando hay niebla. Casi me trago una, ya que las pintan de un color que no se ve hasta cuando estas ya encima de la desviación. La verdad, prefiero los badenes!.

Era un viernes, así que pensé que habría bastantes sitios abiertos. Intente parar en muchos restaurantes y hotelitos, esos con terrazilla, pero estaban todos cerrados. En uno que entre, me dijeron que habían servido para comer 2 cubiertos, y que lo tenía abierto por el bar. Así que decidí pedir una coca cola zero, y me dijo la señora que solo tenía orangina y productos similares. Así que sintiéndolo mucho busque otro sitio. Mire en el mapa y vi un pueblo que se llamaba BIERE, y claro, pensé que ahí habría algo abierto. Por fin pude tomarme una coca cola zero y descansar en la plaza unos minutos. La pandemia ha dejado su efecto en los pueblos por los que pase,

Después de un merecida coca cola zero en BIERE, llegue al hotel a las 16h30. Llame a Cuto que me dijo que llegarían sobre las 18h, o un poco más tarde, ya que habían tenido algunos problemas importantes y fundamentales, como las paradas varias a tomar cafés, la de comer, las de descanso, en fin, que se lo tomaron con calma y llegue antes que ellos.
La presión de los neumáticos seguía bajando, lenta, pero progresivamente … que situación tan incomoda el ir mirando como baja la presión de tus ruedas. Pero claro, la llegada al hotel lo cambio todo ya que era muy bonito.

Y al lado del hotel, una tajadera de las de antes, y no tuve más remedio que hacer un foto.

