USA 2023, dia 6 – Julio 4
“Actualizado en mayo de 2026 con nueva información sobre la preparación del viaje.”
El día que elegimos el desierto
Después de los días en Yellowstone y el Grand Teton, tocaba girar al norte, dirección Glacier National Park. Stevensville, al sur de Missoula, era el punto intermedio. Y para llegar, teníamos tres opciones.
Había varias maneras de llegar al sur de Missoula, a una población llamada Stevensville, donde teníamos reservada la cabaña.
Una pista de tierra que descartamos —aunque a JP le llamaba la atención, como siempre que hay algo difícil por delante. Una autopista de cuatro carriles, aburrida como todas las autopistas. Y la Highway 28: el desierto de Idaho.
Elegimos el desierto.
La Highway 28: línea recta hasta el horizonte
Esto se ve mejor si hacer un zoom en el mapa-
El ingeniero que diseñó la Highway 28 no tuvo que pensárselo mucho. Una línea recta. Ranchos a la derecha. Más ranchos a la izquierda. Y un viento fuerte y variable que durante dos horas nos golpeó desde todos los ángulos, porque cuando el desierto es tan grande, el viento hace lo que quiere.
No era arena, pero sí tierra donde casi nada crecía. Nos cruzamos con un par de vehículos, una moto, y poco más. Si hubiéramos pinchado allí, la cosa se habría complicado bastante. Pero estaba JP, que lo arregla todo.
Leodora: el 4 de julio en el fin del mundo
Era el 4 de julio, el día del año en Estados Unidos, y los rancheros de los condados vecinos habían venido a celebrarlo. Estaban sentados en el arcén de tierra, en sillas de esas de telilla de colores —blanco, azul y naranja, a rayas— de las que llevábamos a la playa hace cuarenta años. Todos esperando el desfile.
JP y yo pasamos despacio por la calle, saludando desde las motos. Ellos nos devolvían el saludo. Cual Reinas de Inglaterra, pero en moto y con casco.
Paramos a tomar algo en el único garito del pueblo. Yo fui al baño. Cuando volví, JP ya se estaba poniendo los guantes, listo para salir. El sitio servía whisky a granel a las 10 de la mañana, y la clientela era… variada. No juzgamos.
Cuando estábamos a punto de irnos —como el motero que nos había saludado al entrar, claramente con ganas de escapar antes del desfile— una señora se apoyó en mi bolsa roja y empezó a hablar con nosotros.


Cuando estábamos a punto de irnos —como el motero que nos había saludado al entrar, claramente con ganas de escapar antes del desfile— una señora se apoyó en mi bolsa roja y empezó a hablar con nosotros.
Tenía 87 años. Era amable, lúcida, y no había tomado whisky, a diferencia de la mayoría de los que la rodeaban.
Nos contó que en ese condado había 57 votantes registrados. Que toda la gente sentada en los arcenes eran rancheros de los alrededores. Que a las 12 empezaría el desfile de los bomberos, al que todos seguirían a pie. Después habría un rodeo, y dos vaqueros con lazos tendrían que derribar un becerro y atarle las patas traseras en el menor tiempo posible.
Ese era su 4 de julio. Sin fuegos artificiales de ciudad, sin conciertos masivos. Solo los suyos, haciendo lo que más les gustaba.Perdimos el vídeo que grabamos con ella. Una pena enorme
JP, el desierto, y 15 millas de gasolina
Salimos de Leodora pensando que en los próximos pueblos también habría desfiles y no nos dejarían pasar. Afortunadamente, no fue así.
Lo que sí hubo fue más viento. Y una parada inesperada de JP en medio del desierto para hacer sus necesidades.
“Sigue, sigue, que te cojo en unos minutos.”

Seguí a 55 millas por hora. JP me alcanzó unos 15 kilómetros después, pero el acelerón para recuperar el tiempo perdido, combinado con el viento y el desierto, le había dejado el depósito casi vacío.
Pasamos por un par de sitios que en el mapa ponían gasolinera y que en realidad eran vestigios de antiguos puntos de parada del Pony Express, donde los jinetes cambiaban de caballo para seguir llevando el correo. Nada de gasolina.
JP llegó a Salmon con apenas 15 millas en el depósito
Salmon: salmones de verdad y café de verdad,
Salmon es un sitio peculiar. Lo sé porque ya había estado antes, cuando hice el recorrido de la expedición de Lewis & Clark con mi amigo JA hace unos años. Es donde el desierto termina y empiezan las montañas, y todo allí tiene dimensiones exponenciales. Los ríos, los edificios, los coches, los perros en las pick-ups —todos iban en la parte trasera abierta, al viento, felices, y ninguno se cayó.
Como era 4 de julio, el único sitio abierto para comer era una pizzería. Después encontramos un buen café, donde JP pidió los cafés —espresso para él, mokka con hielo para mí— mientras yo me entretenía haciendo fotos.
Llenamos los depósitos y pusimos rumbo a Stevensville, cruzando el Lost Trail Pass, a 2.138 metros de altura. Un puerto precioso, con Lewis & Clark presentes en cada curva.


Aquí os dejamos unas fotos para que lo comprendáis mejor. Ah, por cierto, y como era ya habitual por estos lares, todos los perros iban en las pickups, al viento, en la parte de detrás abierta, en fin, es su ley; no vimos a ninguno que se cayera 🙂



La cabaña: la mejor del viaje, sin discusión
La reserva decía que había 400 metros de grava para llegar a la cabaña. La realidad fueron 1,4 kilómetros. JP preguntó a un granjero, que nos confirmó que estaba al lado —otros 400 metros más, cuesta arriba.
JP se lanzó sin dudar y llegó sin problemas. Me animó a subir. Paré a mitad. Llegué.
Lo que encontramos al llegar valió cada metro de grava: una cabaña de tres pisos, toda de madera, con dos baños y un aseo. La escalera de caracol era un árbol de verdad, sin tallar, que subía de planta en planta. Impresionante.
Sin duda, el mejor alojamiento del viaje.
El 4 de julio desde el balcón
JP preparó los aperitivos que habíamos comprado el día anterior y cocinó una pasta con salsa picante. Cenamos en el balcón antes de las 10 de la noche.
Y entonces empezaron los fuegos artificiales.
No uno. Todos. Cada rancho en el horizonte lanzaba los suyos, uno detrás de otro, en distintas direcciones. Algunos los oíamos y los veíamos. Otros, de tan lejos, solo los veíamos: destellos silenciosos en la oscuridad del desierto.
Fue precioso.

Ah, como todos los días, y como fuimos cogiendo costumbre, todos los días nos dábamos un paseo por loa alrededores que nos venia de vicio, aunque esta vez fuera con la bocina y el spray de osos, ya que estábamos perdidos en plena naturaleza. Las pulseras anti-mosquito que compró JP, me salvaron de cientos de picaduras.
Fue una noche especial, donde degustamos un Oban en perfectas condiciones. Estábamos como en una nube.
📍 Recursos y recomendaciones
🛣️ Highway 28, Idaho — El desierto entre Yellowstone y Glacier. Lleva gasolina de sobra.
🎪 Leodora, Idaho — Si pasas el 4 de julio, para. No te arrepentirás.
⛽ Salmon, Idaho — El único punto de gasolina y comida en esta ruta. No lo saltes.
🏔️ Lost Trail Pass — 2.138 metros, paisaje espectacular y mucha historia de Lewis & Clark.
🏠 Cabaña en Stevensville — Busca en Airbnb o VRBO cabañas en los alrededores de Stevensville (MT). La nuestra fue la mejor del viaje.
Ruta de Seattle a Yellowstone y Glacier Park
- 2022 USA, a dream trip … failed!
- Seattle (WA) to Walla Walla (WA)
- Walla Walla (WA) a Loscha Lodge (ID)
- Idaho por Salmon de camino a Missoula – Stevensville (ID)
- Loscha Lodge (ID) a Gardiner (MT)
- Yellowstone & Bear Tooth Pass (WY)
- Yellowstone (WY) a Idaho – Irwin (ID)
- Highway 20 Lindando con Canadá, dirección Concrete (WA)
- Glacier Park (MT) to Colville (MT), rodando por la frontera con Canadá
- Going to the Sun – Glacier Natural Park (MT)
- Idaho to Montana, to Glacier Park – Kalispell (MT)
- USA, a dream trip 2, we did it!
