Esta aventura la hice en 2012, acompañado por mi amigo Juan Antonio (JA), y con Motoquest, y unas 6 personas mas de diferentes países del mundo.
La carretera de Manali a Leh es una de las mas peligrosas del mundo. Une los estados de la India de Himachal Pradesh con la región de Ladack. Tiene unos 480 kms, aunque hicimos unos 828 kms, y una altura media de más de 4000 metros, llegando a pasar por pasos de 5602m de altura, o 18380 feet, Una carretera complicada y bastante desafiante, considerada como una de las 10 carreteras más peligrosas del mundo.
!Estaba claro, había que ir¡
El viaje era complicado, al tener que ir primero a New Delhi, y de ahí coger un avión de hélices hasta Manali. Dormimos en el aeropuerto en Delhi, ya que dependiendo del tiempo que hiciera en Manali, el avión salía o no; había un avión al día y pocas plazas. Pudimos cogerlo, pero otros tuvieron que ir en un Toyota Land Cruiser durante mas de 20h hasta Manali.

Al final salimos y nos fuimos dos días antes, para aclimatarnos a la altura. Manali esta a 2050m. Ahí estuvimos hasta que llegó el guía, Bhikam, y los demás del grupo. De ahí a por las Royal Enfield, que conduciríamos durante el viaje.


Recuerdo que había 3 australianos, expertos en dirt (off road), una americana (fue con ella donde aprendí que la marca Klim existía), dos americanos más, uno de ellos que era el responsable del sonar en un submarino, y nosotros dos españoles. Luego estaba el guía local, Bhikam, que hacia este recorrido unas 6 veces en el verano, un guía de Motoquest también americano, Kevin, y finalmente dos locales que eran, el conductor de la camioneta y el mecánico y cocinero, fundamental al llevar Royal Enfields.

El viaje empezó … mal en el primer paso, a la salida de Manali, el de Rothang a 3980m. Habia diluviado al noche anterior y las rodadas de los camiones llegaban por mitad de la pierna. Un autentico test nada mas empezar el viaje, donde me caí con la moto. La ventaja es que íbamos en primera o en segunda, a 20 kms /hora máximo, y al meterme en una rodada fue imposible salir, y eso que llevaba justo a la esquina de la carretera …

El viaje fue una sucesión de experiencias nuevas, a las cuáles no iba preparado para nada, ni siquiera podía imaginar lo que íba a vivir.
Desde dormir en sitios bastantes cutres, pero es lo que había, hasta el mal de altura, el cual no nos afectó ni a JA ni a mí; sin embargo, a dos de los australianos que iban mas preparados, se pasaron 2 dias en la camioneta con oxigeno, ya que no podían respirar. Con nuestro regimen de cervezas por la noche, no nos afectó ni lo mas mínimo.
Nadie sabe porque te afecta o porqué no; nos tomamos la pastilla que nos dieron, y seguimos adelante.



Pero claro, todos los dias había que hacer acopio de astillas y troncos, para estos fuegos y para poder cocinar por la noche, cuando por fin podíamos tener un merecido descanso.

De entre los moteros destacaba Tim, quizás uno de los menos experimentados en este tipo de aventuras. Al ser responsable del sonar de un submarino, trabajaba 6 meses y los otros 6 estaba de vacaciones. Tim tenía una naturaleza solitaria, y su mejor amigo eran los auriculares que nunca se quitaba. Era difícil comunicarse con él, y le gustaba ir siempre el último del grupo, yendo siempre un poco mas despacio que los demás, a su ritmo.
Una de las noches el grupo había planeado dormir en Sarchu, en unas tiendas de campaña plantadas a 4000 metros. Era un cañón entre montañas nevadas donde se divisaban unas tiendas blancas. Bhikam, nuestro guía, iba indicando, a medida que llegaban los moteros, los 100 metros de camino que había que tomar para llegar hasta las tiendas.
Al ser una zona militarizada, a pocos kilómetros de China, había numerosos check-points, y era normal que pasaran regularmente vehículos militares, encargados de vigilar la zona. Y es lo que pasó cuando Tim llegaba a la zona de las tiendas.
El grupo preparó la fogata nocturna para calentarse. Mientas el cocinero preparaba la cena con sus panes, lentejas con patatas y distintos vegetales, el mecánico revisaba las motos una a una, para dejarlas en buen estado para el día siguiente.
––Bhikam ––comento el mecánico ––falta una moto.
Bhikam las contó otra vez, y con cara de pánico, vio que era cierto que faltaba una moto. ¡Eso quería decir que faltaba un motero! Su cara de terror reflejaba con total nitidez el miedo y la angustia que sacudía su cuerpo.
Se dirigió inmediatamente al fuego, donde estaba el grupo, y ahí los moteros vieron que faltaba Tim.
Bhikam y el mecánico cogieron sus motos, las llenaron de gasolina, y salieron toda velocidad a buscar a Tim. El no debió ver al grupo girando hacia las tiendas, ya que en ese momento pasaba el convoy militar. Seguro que siguió hacia delante, ya que en el último check-point estaba todo el grupo.
Eran ya las 18h y poco a poco la luz se iba yendo, y la temperatura bajaba rápidamente a cero grados. Bhikam sabía muy bien que era peligroso conducir por la noche. Las motos Royal Enfield no tenían luces potentes, pero había que encontrar a Tim, y rápido.
Recorrieron 10 kms pasando por otro check-point, donde preguntaron si había pasado un motorista hace poco. El militar confirmó la sospecha de Bhikam. Tim había pasado por ahí mostrando su pasaporte, así que no había duda de que estaba más adelante.
Al cabo de unos kilómetros, Bhikam vio, ayudado por la luz de su moto, que había una moto en mitad de la carretera tumbada. Tim no podía estar lejos. Gritaron su nombre y él les respondió. Estaba unos metros a la izquierda de la carretera con su traje negro. Estaba tiritando del frio y se había quedado sin gasolina hace casi 1h.
Con gasolina, pusieron su moto en marcha y volvieron a las tiendas a juntarse con el grupo.
El grupo comentaba excitado la aventura de Tim y el rescate de Bhikam y el mecánico. Se podía ver la alegría en la cara de Bhikam al haber encontrado a Tim, contando entre risas todo lo que había pasado y como lo encontraron, mientras se abrazaba a todos.
Por su parte, Tim inmediatamente se puso sus auriculares, una manta, y empezó a cenar.


Como era de esperar en estos viajes que son duros, pasamos también muy buenos momentos haciendo grupo.








Luego estaban los momentos más moteros, como pasar por el Kardung La, el segundo paso más alto del mundo por el que se puede pasar motorizado. Sólo podíamos estar a 5602m unos 15 minutos, y después bajábamos a toda mecha para volver a los 4000m, o un poco menos, donde pasábamos la mayoría del tiempo de viaje. También pasamos por el tercero del mundo. Bhikam, nos dijo que estaba el más alto de la cordillera del Himalaya por el que se pasaba antes motorizado, pero que una avalancha se llevó la carretera por delante, así que ni lo intentamos.







Estuvimos en la ciudad de Leh. Es un lugar que me impresionó mucho, ya que está “in the middle of nowhere”, cerca del Tibet y de Pakistan. Con sus 3500m de altitud y unos 25000 habitantes, llegamos justo cuando eran sus fiestas. Vimos sus partidos de polo, y lo más impresionante, una construcción hecha en bambú, un cilindro, por donde un coche iba a bastante velocidad subiendo por el bambú ayudado por la fuerza de la gravedad. Subía hasta arriba del todo, donde estábamos todos de pie viéndolo. Visto desde ahora, una barbaridad. Me acuerdo que iban dos, uno que conducía y el otro que sentado en la ventanilla del coche, con la mano fuera, con la recogía los billetes que todos les dábamos, a toda velocidad. Algo que jamás he vuelto a ver.


Estuvimos en el monasterio de Thiksay, donde pasamos bastante rato viendo sus sitios de oración, etc. También estuvimos con el médico del monasterio, y a los que quisieron, les dijo si tenían alguna enfermedad y les daba su tratamiento. Bhikam iba traduciendo, y la verdad, es que acertó con todos. Todo un maestro.



Hay muchas otras cosas que contar, pero ya se va haciendo largo el blog, asi que me concentraré en mostraros el punto más al norte donde pudimos ir, que es el lago al final del valle de Nubra.
Está a unos 50 kms de la frontera del Tibet y de Pakistan, y en una zona fuertemente militarizada, era ya peligroso acercarse más. Ahi nos hicimos una foto de recordatorio del viaje, que tomó JA.
De ahí, volvimos a Leh y tomamos el avión a New Delhi, y a España.


Finalmente, sacamos algunas conclusiones del viaje, que os dejo leer.


me ha encandado el blog de india!