Simplemente … Espectacular
“Esta es la historia de una ruta en moto por Gales que hice con mi amigo Miguel entre julio y agosto de 2022. La decisión, como casi todas las buenas, se tomó rápido: ¿dónde no habíamos estado todavía en Europa? Barajamos varias opciones, pero al final nos quedamos con Gales, sobre todo porque era la más cercana. Un acierto total. Sensacional.”

Las rutas que seguimos en Gales
Cruzando Francia: moules et frites en St Malo
Antes de pisar suelo galés tocaba atravesar Francia. Paramos cerca de St Malo e hicimos lo único que se podía hacer en esas circunstancias: moules et frites. Estaban de escándalo.

Por la noche nos regalamos una cena con vistas a St Malo iluminado al fondo — de esas que hacen que un viaje ya merezca la pena antes incluso de haber llegado al destino real.

La llegada: 23h, ferry y una cola interminable
El ferry nos dejó en Poole ya de noche, y entre que desembarcábamos y pasábamos el control de pasaportes — coche a coche, moto a moto, sin ninguna prisa por parte de nadie — se nos fue casi una hora. Desesperante, la verdad, aunque al menos no llovía, que ya es algo.

Llegamos al primer B&B pasadas las 23h y aun así nos trataron como a reyes. Al día siguiente, desayuno espectacular — con una botella de agua natural y otra con gas esperando en la habitación, ese detalle tan británico de no dejar nada al azar.

Carreteras entre muros de piedra (y corderos)
Y entonces empezó lo bueno. Gales tiene un tipo de carretera muy propio: estrechísima, flanqueada por muros de vegetación y, en muchos tramos, por piedra viva, donde encontrarte un coche de frente se convierte en todo un ejercicio de negociación silenciosa sobre quién retrocede primero. Le tocó ceder a Miguel más de una vez.
Por el camino nos cruzamos con una pareja que recorría Gales en su furgoneta: dormían a un lado, y al otro llevaban la moto aparcada. Acababan de despertarse y se preparaban para una ruta de dos horas — justo por donde íbamos nosotros. Simple, sin complicaciones. De paso, nos hicieron una foto.


Recuerdo meterme por uno de esos caminos sin tener muy claro a dónde llevaba, con cierto respeto, la verdad. Miguel me animó a seguir, y menos mal — fue de lo más espectacular del viaje. La carretera mejoró un poco más adelante y desembocamos en unos valles impresionantes. Corderos, corderos y más corderos, como parte del paisaje tanto como las montañas mismas.


Fish & chips en Minehead
Ya de vuelta, en Minehead, paramos en The Old Ship Aground, un pub con hotel justo en el muelle (The Quay). Nos sentamos fuera con una cerveza mientras caía la tarde, y luego cenamos allí mismo — un fish & chips de haddock que todavía recuerdo, de los que justifican por sí solos cruzar el Canal de la Mancha. Mientras cenábamos fueron llegando más moteros, hasta que la terraza se llenó de motos aparcadas en fila. De esas escenas simples que, al final, son las que uno más recuerda.


Dos noches junto al lago, explorando Snowdonia
Uno de los momentos altos del viaje fue el hotelito con lago propio donde nos quedamos dos noches, usándolo como base para explorar Snowdonia. Mesas al borde del agua, tranquilidad absoluta, y un cordero que, para variar, estaba exquisito.

Si tuviera que quedarme con dos sitios del viaje, serían justo estos: Brecon Beacons y Snowdonia. El resto fue precioso, pero estos dos parques naturales fueron la joya de la corona.

Un pueblo, una iglesia y más cordero
En uno de los últimos B&B, perdido en plena naturaleza, aprovechamos para visitar la iglesia y el cementerio del pueblo — pequeño pero precioso. Cenamos, cómo no, cordero.


Os dejo los B&B y hoteles donde estuvimos:
Poole – https://www.westoncottage.org.uk
Tyny Cornel – https://visit-tywyn.co.uk/accommodation/tyn-y-cornel-hotel/
Minehead – https://theoldshipaground.com
Lynford – https://castleinnlydford.co.uk
Poole – https://www.thebridgehousehotel.co.uk
La gente, la izquierda, y una matrícula misteriosa
Los galeses son sencillos y amables, de esos que te ayudan sin hacer un mundo de ello. Lo que sí costó un poco más fue acostumbrarse a conducir por la izquierda — sobre todo los primeros días, cuando el cerebro insiste en llevarte al carril equivocado en cada rotonda.
En un bar perdido en mitad de la nada, donde paramos a tomar un café y unas pastas, nos encontramos aparcado, para nuestra sorpresa, un Tesla Model 3. En 2022, en pleno campo galés, no nos lo esperábamos.

Y por si fuera poco misterio, en otro punto de la ruta nos cruzamos con una matrícula que todavía no hemos sabido identificar de dónde era.

El pasaporte, la lluvia y el agente desconfiado
Y para cerrar el viaje, la anécdota que nunca falla al contarla: de vuelta hacia Francia, cruzando la aduana bajo la lluvia, se me ocurrió sujetar el pasaporte con la boca — cerrado, un segundo, nada más — para poder quitarme el guante y tener la mano libre. El agente lo vio. Y como acabábamos de salir de plena pandemia, en cuanto se lo di le echó por encima un líquido desinfectante antes de revisarlo siquiera. Por suerte no le hizo nada al pasaporte, y a mí tampoco pareció importarle demasiado — apenas me miró antes de sellarlo.
Miguel, que es médico, no se pudo resistir: según él, el agente debió de pensar que le acababa de entregar un pasaporte “contaminado” en toda regla. Nos reímos un buen rato con eso el resto del viaje.
En conclusión
Cinco días en Gales que, en mi opinión, están a la altura de los paisajes y carreteras que puedes encontrar en Noruega — pero sin nieve en verano, y con la ventaja añadida de que conducir en moto por allí es un auténtico placer de principio a fin.
📍 Recursos y recomendaciones
Las rutas de los 5 días:
Dónde dormimos:
- Poole – Weston Cottage
- Tywyn – Tyn y Cornel Hotel (el del lago — la mejor parada del viaje)
- Minehead – The Old Ship Aground
- Lydford – Castle Inn Lydford
- Poole – The Bridge House Hotel

Qué buena pinta!
Si encima los corderos vinieran de Burgos… sería ya la leche!
Ahh, no, no, son de allí y 5los guisos son mas diferentes ya que se comen mas mayores. Te gustaran !